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¡Feliz Cumpleaños Pachi!

Le doy mi regalo y dice -Que bonita la bolsa, parece que todos fueron a la misma tienda- yo me largo a reír, mientras me ofrecen un pocillito de greda con ceviche.

Relojes, calendarios, cronómetros, parece que el tiempo pasa cada vez más rápido. Hace un mes exacto que fue mi cumpleaños, pero lo recuerdo como si fuera ayer, mis amigos me prepararon una exquisita velada con carpaccio de salmón y carmenere.

Reviso la hora en el computador y ya son las siete, debo correr al mall en busca de un regalo para mi querida amiga Pachi, que me invitó a la celebración de su cumpleaños en el Café del Sol. Cada minuto y segundo perfectamente calculado, para comprar, volver a la casa, bañarme, escoger la ropa, perfumarme y volver a salir. Pero esta vez, a divertirme un rato.

Pienso -Me quedo una hora o dos y después a dormir- no quiero abusar ya que es día miércoles. Pero al llegar me encuentro con una gran mesa rodeada de parientes, amigos y conocidos, de esta mujer bastante querida en Antofagasta.

Le doy mi regalo y dice -Que bonita la bolsa, parece que todos fueron a la misma tienda- yo me largo a reír, mientras me ofrecen un pocillito de greda con ceviche. Una señora sentada a mi lado, me comenta que comió y quedó pasada a cebolla, sin embargo, yo lo pruebo con ansias, ya que mi estómago comenzaba a rugir de hambre.

Encontré que estaba delicioso, lo unté repetidas veces con pan tostado, bebiendo también una copita de champaña demi sec. A diferencia de lo que comentó la señora, creo que la cebolla está súper suave, ya que se encuentra como triturada y es fácil de digerir.

Al rato, el salón comienza a repletarse de gente y llegan mis amigos, entonces decido irme a una mesa con ellos. Bebemos algunas copas de vino y de pronto es anunciado un gran regalo para Pachi, todos debemos ir al sector que rodea el escenario para observarlo.

Del costado aparece una morena con un vaporoso vestido blanco, moviendo las caderas al son de tambores y bongoes, en sus manos lleva antorchas que lucen perfecto con la oscuridad del local. Ese momento, fue místico para mí y propio del acogedor ambiente que caracteriza al Café del Sol.

Luego de unos minutos, aparece en escena un payaso -No los odian acaso- yo sí, tengo un trauma de chico con esos personajes tan sarcásticos y melosos a la vez. Ni hablar de este, que le hizo una broma de mal gusto a la cumpleañera y se ganó un gran -¡Estúpido!- por parte de ella, aunque el público gozó bastante con la ofensa.

Después de ese mal rato, vino el cumpleaños feliz, interpretado por Felo y la emocionante abertura de regalos. Mis amigos que aún tenían hambre pidieron papas fritas, que cosa más deliciosa, papas largas y gruesas apenas fritas que se deshacían en la boca. Las acompañamos con piscolas y roncolas hasta que dieron las tres de la mañana y la Pachi argumentando cansancio se retiró.

Publicado el 15.04.2009