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Análisis de Bebestibles

Alegría es lo que define a La Taberna de Don Quijote

El trago se sirve en un vaso corto donde se mezcla Kalhúa y Vodka en partes iguales. Al beberlo su sabor me sorprendió gratamente y recordé todas aquellas veces que estuve a punto de beberlo, pero opté por algunos viejos conocidos.

En el habitual recorrido que hago por los pubs de la ciudad me dirigí por segunda vez a La Taberna de Don Quijote, ya que quise comprobar si el grato ambiente que había encontrado en su inauguración seguía intacto.

El día elegido para realizar esta parada del tour,  fue el viernes y la principal razón para hacerlo era que el cálido dúo musical Aura, estaría tocando en el lugar. Más adelante, en la noche, el barman del lugar me contó que ellos son carta fija para cada viernes. Algo que deberían tener en cuenta.

Llegué exactamente a la medianoche y al avanzar por los peldaños que me llevan hasta el bar, supe de inmediato que me encontraría con una noche de karaoke, pues algunas voces trataban de dar con el tono del ya desafinado Jorge González, cantando clásicos temas de Los Prisioneros. Es así como los adultos jóvenes -que esta vez son mayoría en el local- vociferan “Corazones Rojos”, “Sexo” o “La Voz de los 80’s”.

Mientras tanto, yo me ubico en los cómodos asientos que posee la gran barra. Esta vez no dejo pasar el detalle del mueble, que presenta una cubierta de vidrio y donde es posible apreciar sal y otros elementos que generan un efecto visual parecido al que produce contemplar los salares del norte grande. Al volver a mirar pensé que tal vez se trataba de un océano.

Antes de pedir, conversé un rato con Sussy Majmud, la dueña del local, y le dije que quería beber algo fuerte, pero con un sabor agradable. Ella me recomendó que optara por el Ruso Negro, le hice caso y creo que fue la mejor elección.

El trago se sirve en un vaso corto donde se mezcla Kalhúa y Vodka en partes iguales. Al beberlo su sabor me sorprendió gratamente y recordé todas aquellas veces que estuve a punto de beberlo, pero opté por algunos viejos conocidos.

A esta altura de la noche, Aura ya había comenzado a entregarnos su repertorio colmado de clásicos románticos para cortarse las venas, pero también para sonreír. Escuché a Ricardo Arjona, Tiziano Ferro y Gloria Trevi y la fiesta se armó.

Como siempre los dueños del local, se encontraban entre los asistentes y atendían cordialmente sus necesidades.

En ese momento decidí que debía beber otro trago y pensé en vodka Absolut, aunque esta vez me costó tomar una decisión, ya que la amplia variedad que se puede hallar en el lugar impide que uno decida rápidamente. Al final me envalentoné y probé la variedad Mango.

Mientras la alegría seguía reinando en el lugar y el alcohol subía en las cabezas de los presentes decidí seguir mi rumbo, pero que vino después es una historia que les contaré en otra ocasión.

 

Publicado el 23.04.2009