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Análisis Gastronómico

Atún envuelto en quínoa

El punto del atún estaba perfecto, se sentía fresco, ligero y muy complaciente al paladar

Periodista Gastronómica

Esta semana me llevo una agradable sorpresa cuando llego a Divinus, Carla Cáceres, administradora del restaurante, me cuenta que harán un plato especial para mí, algo como un avance de temporada.

De que se aproxima un grato cambio para todo aquel que es gourmet es una realidad, Divinus anuncia pronto cambio de carta y de manos de un nuevo Chef, Francisco Guzmán, a simple vista, una persona simpática y preocupada. Cuando le pregunto – algo ansiosa- cómo se viene el plato que degustaré, me dice que llegará un atún envuelto en quínoa con tres guarniciones bañado de salsa de chancaca.

Espero la preparación en la terraza, considerando la temperatura de los últimos días, es un momento grato, donde comienzo a relajarme sentada en los sillones encebrados. Un ameno ambiente.

Me avisa un garzón que mi mesa ya está montada para que comience con la degustación. Cuando llego, veo un bello plato, donde el rosado del atún cautivó mi visión. Posaban dos piezas de atún -con un punto perfecto- por guarnición, la salsa se camuflaba con el color del apanado de quínoa del atún, pero tenía un café intenso.

En el primer bocado, me voy directo al Atún. Inmediatamente sentí un picor en el apanado que combinado con la textura esférica de la quínoa quedaba tentativo, pero el punto del atún estaba perfecto, se sentía fresco, ligero y muy complaciente al paladar. La salsa le da la definición agridulce concreta, un plato con influencias asiáticas pero con productos de nuestra tierra.

Las guarniciones eran un mix de preparaciones que se complementan, donde papas chancadas, espárragos glaciados y puré de zanahoria al sésamo negro lograban encontrar un espacio en mi paladar.

Carla me dio a escoger para maridar entre tinto de cepa carmenere y un blanco chardonnay, escogí el tinto, pero creo que la frescura del plato queda perfecto con un blanco bien helado, para la otra sin duda lo marido con un chardonnay.

Me voy feliz de Divinus, algo satisfecha, pero con una sensación de gozo, descanso y simpatía. ¡Muy bueno!

Publicado el 19.02.2009