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Análisis de Bebestibles

Calidad hogareña en Wally’s

En este mismo instante, aproveché de recorrer visualmente este recinto. Los colores dominantes son el verde musgo y el burdeo, dos tonalidades que junto a la madera caoba, que está presente en todo el local, crean un efecto de apacibilidad acogedora.

En estos días previos al inicio del otoño, la luminosidad de los atardeceres baja tenuemente, las noches se enfrían y gracias al bullicio de las calles céntricas abarrotadas de trámites y rapidez, comprendí que debía tranqulizarme, sino me volvería loco. Fue entonces cuando opté por cobijarme en un lugar que por su calidez y agradable ambiente, siempre es interesante de visitar.

Se trata de Wally’s, un elegante restobar estilo inglés, que está emplazado en el sector de la avenida Brasil y que invita diriamente desde las 6 de la tarde a disfrutar del espacio que ofrece.

Ese mismo día me apresuré y llegué al lugar alrededor de las 10 de la noche. A esta hora las mesas dispuestas en la terraza ya se encontraban abarrotadas con clientes listos para disfrutar de la comida y por sobre todo, de la noche.

Al entrar al bar lo primero que ví fue la enorme y elegante barra de madera. Me acerqué a ella y una muchacha de bellos ojos tomó mi pedido, una cerveza Kuntsman Torobayo, al cabo de algunos segundos me entregó la botella y mientras ella trabajaba y preparaba algunos cócteles frutales, intercambiamos algunas palabras.

En este mismo instante, aproveché de recorrer visualmente este recinto. Los colores dominantes son el verde musgo y el burdeo, dos tonalidades que junto a la madera caoba, que está presente en todo el local, crean un efecto de apacibilidad acogedora.

Un punto a favor de Wally’s es la música, que generalmente transcurre entre el pop o rock suave de los años 80’s y 90’s, se escucha a un volumen prudente y es posible entablar una conversación sin tener que levantar la voz.

Otra cosa que me gusta de este lugar es que en el amplio salón principal las mesas están ubicadas de tal forma que crean ambientes muy iluminados y otros más íntimos y me da la sensación de desafiar las leyes de la física y estar en dos sitios al mismo tiempo.

Para beber, me habían contado que el pisco sour que se prepara en Wally’s era exquisito y aquella noche pude comprobar la magnifica elaboración de este tradicional trago chileno.

Un dato curisoso es que el lugar se repleta de extranjeros de todas las nacionalidades y seguro debe ser por el calor hogareño que concentra este recinto. Por otro lado la atención es muy buena, los garzones se mueven rápido y no dejan pasar ningún detalle.

Al estar sentado en la barra, degustando el exquisito sour, me enontré con un viejo conocido que me invitó a disfrutar de la mesa de pool en el segundo piso.

Ahí me comentó que junto a sus compañeros reservaron el espacio. Con ellos me dediqué a charlar y a pegarle un poco a las bolas en este juego tan clásico como festivo.

Mientras tanto, en el nivel inferior se sentían algunas risotadas y me di cuenta, que a medida que pasaba el tiempo, era más gente la que llegaba al lugar.

La noche pasó rápido en la sala de pool y claro está, encontré lo que tanto había buscado, la tranquilidad.

Publicado el 19.03.2009
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