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Análisis de Bebestibles

Celebrando los 11 años del Café del Sol

La mesa se cubrió con platos de ostiones a la parmesana y surtidos de mariscos, que como es usual en este recinto, eran generosos y hechos especialmente para que el público vuelva una y otra vez.

Era sábado y desde muy temprano tenía decidido que en la noche visitaría el Café del Sol. El panorama indicaba que el pequeño escenario de este bar, acogería a un diverso número de músicos que habitualmente rotan por el lugar.

El motivo para que lo anterior sucediera, era la celebración del undécimo año de vida de este místico y bohemio rincón de la ciudad, que anecdóticamente celebraba por segundo año consecutivo su aniversario número 11, ya que el año  pasado hubo una pequeña equivocación al hacer el recuento de su edad.

Como es habitual, llegué al pub pasada la medianoche y me encontré con un Café del Sol repleto de amigos. Mientras procedo a buscar a Pachi, la dueña del café, veo que en el escenario se están presentando Titiriteros en Acción, un grupo que se ríe del panorama actual con total frescura. No alcancé a ver mucho su espectáculo, pero sí pude observar las carcajadas del público.

Diviso a Pachi sentada a lo lejos con una botella de agua mineral en la mano, me acerco, la saludo y me quedo acompañánadola mientras espero la llegada de unos amigos.

Cuando terminó el show de los titiriteros, escuché a una voz familiar hablar por el micrófono. Miré hacia el escenario y reconocí al famoso Felo, quien estaba oficiando de maestro de ceremonia. En ese momento, Pachi me comentó que él se  encagaría de animar durante esta ocasión y que más tarde nos divertiría con algunas de sus creaciones.

Al cabo de un rato, me acerqué a la barra para pedir una cerveza mientras que en el escenario, Brenda Luna interpretaba con fuerza conocidos himnos del folclor latinoamericano. La actuación estuvo enérgicamente alegre, e incluso motivó a algunas parejas que salieron a bailar patas de cuecas  hacia el final de la presentación.

En ese momento, mis amigos llegaron pero tuvimos que aguardar algunos minutos de pie. Segundos después, una mesa grande se desocupó, por lo que pudimos sentarnos para dar rienda suelta a la conversación. Yo ya bebía mi tercera cerveza de la noche, mientras ellos saboreaban piscolas y otros tragos clásicos.

Un momento más tarde, la mesa se cubrió con platos de ostiones a la parmesana y surtidos de mariscos, que como es usual en este recinto, eran generosos y hechos especialmente para que el público vuelva una y otra vez.

La noche siguió con las actuaciones de Los Indios de Todas las Tribus, La Plena y otras bandas que deambulan por los sonidos de América Latina. La celebración se convirtió en fiesta y el baile no tardó en llegar.

El aniversario seguiría durante la madrugada del domingo en la playa. Se prometía asado y cerveza, pero aunque mis ganas de ir junto con los garzones, trabajadores y amigos del local no me faltaban, el cansancio me jugó una mala pasada.

Publicado el 07.05.2009