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Chicha Baya y Curadora

Originalmente en tiempos prehispánicos, la Chicha era una bebida hecha en base al fermento del maíz, luego con la intervención española en América esta libación derivó en la uva, siendo hasta hoy una tradición del centro de Chile que en Fiestas Patrias se expande a cada rincón del país. La elaboración es hecha principalmente en […]

Originalmente en tiempos prehispánicos, la Chicha era una bebida hecha en base al fermento del maíz, luego con la intervención española en América esta libación derivó en la uva, siendo hasta hoy una tradición del centro de Chile que en Fiestas Patrias se expande a cada rincón del país.

La elaboración es hecha principalmente en el valle, debido a las condiciones del clima requeridas que son similares a las del vino. Según la Revista Chloris Chilensis de flora y vegetación chilena, “cuando llegaron los conquistadores se preparó chicha a partir de cebada, pero particularmente de uva (Vitis Vinífera) y de manzana (Pirus Malus), cultivos que rápidamente se extendieron por el país”, explica.

El proceso de producción comienza en el verano, el calor seco del valle en esta estación transforma a la uva en un fruto jugoso y maduro, perfecto para la antigua costumbre. La cepa más utilizada es la llamada País, como lo describe SaberdeVinos.cl, “esta vid es una de las más cultivadas en Chile, manufacturándose un 35% de los vinos tintos, junto a las dos terceras partes del vino pipeño y chicha, que representan el 30% de la realización nacional”, puntualiza.

Al cortar la uva se pasa a la etapa denominada “sarandeo”, que consiste en echar los granos en una especie de cedazo rectangular aplastándolos manualmente hasta sacar la última gota de jugo, retirando de esta forma el hollejo. Cuando termina la extracción del néctar, el líquido se cuece y se almacena en tinajas de barro enterradas en la tierra.

El frío del invierno proporciona las temperaturas adecuadas para la maceración, llegando en perfecto estado a las mesas en primavera. La Chicha es de baja graduación alcohólica, con un dulzor natural que según el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), no debe ser mezclado con endulzantes artificiales, siendo estrictamente prohibida la adición de agua. Asimismo, como es la única bebida que se autoriza comercializar en envases abiertos, es de suma importancia examinar su aroma y sabor antes de comprarla.

En Antofagasta, la tradición manda asistir a La Chimba, lugar en el cual se conminan una gran cantidad de camiones chicheros provenientes de San Felipe, este año el precio fluctúa en mil pesos el litro.

Para su degustación, es ideal servirla bien fría acompañada de rodajas de naranja, algunos comensales la prefieren más fuerte y la mezclan con vino blanco en iguales porciones. En el extranjero, nuestros nostálgicos compatriotas se aventuran a preparar su propia chicha casera reviviendo los sabores chilenos este 18 de septiembre.

Publicado el 11.09.2008