web analytics

RestoNews

Los protagonistas de la Gastronomía

Claudia Lorca, cantante antofagastina

“Simplemente Claudia Lorca” ha sido su gran proyecto musical y el logro más significativo del cual dice sentirse orgullosa, así como cualquier artista que, con sacrificio, consigue grabar a pulso su propio disco. Si bien, el lanzamiento del álbum fue en 2004, la voz de esta cantante se escucha en las radios hasta nuestros días […]

“Simplemente Claudia Lorca” ha sido su gran proyecto musical y el logro más significativo del cual dice sentirse orgullosa, así como cualquier artista que, con sacrificio, consigue grabar a pulso su propio disco. Si bien, el lanzamiento del álbum fue en 2004, la voz de esta cantante se escucha en las radios hasta nuestros días con la interpretación de diversos autores de baladas como el italiano Ricardo Cocciante, Marco Aurelio y Los Galos.

Llegó hace 15 años a Antofagasta desde Santiago y se quedó aquí “por amor”, nos confesó. Aunque nacida en Rancagua es poco el tiempo que ha permanecido en su ciudad natal, ya que desde pequeña se embarcó en el viaje de sus sueños como artista, iniciándose en el clan infantil, para luego pisar grandes escenarios como corista, dentro de los que se destaca Sábado Gigante, el Festival de Viña del Mar y el coro del Teatro Municipal de Santiago.

Hoy, participa en numerosos eventos particulares o de empresas y dedica sus noches a entretener a cientos de noctámbulos que la siguen para corear apasionadamente sus interpretaciones en distintos pubs de la ciudad, donde se destacan Beira Mar y Café del Sol.

¿Cómo logró obtener esta trayectoria como cantante?
Desde los seis años me inicié en el clan infantil, después estuve en canal 7 y ahí comenzó mi trayectoria de intérprete. Creo que lo que quería en la vida lo he logrado, porque siempre fui una buscavidas, nunca me quedé estancada, encontrando nuevos proyectos para hacer, por ejemplo siempre que habían concursos yo postulaba y cosas así.
Además fui motivada de pequeña, todos en mi familia cantamos. Mi papá cantaba en el grupo folklórico Los Colchagüinos, y de repente nos juntamos para los festivales, pero yo soy la única que sigue cantando, es una veta que he sabido establecer.

¿Cuál es tu estilo musical?
Soy romántica, de baladas, pero no esas canciones románticas mamonas, sino con temperamento. Las canciones románticas cebollas también me gustan, pero como las de Marisela, que tiene su temperamento fuerte, o Ana Gabriel que es de gusto popular, a las interpretaciones que hago, se le agrega la nostalgia que producen, porque son cosas que la mayoría ha vivido. Mi estilo va dirigido a un público entre 30 y 70 años. Tengo clientes en Antofagasta que me contratan todos los años para cumpleaños o aniversario de matrimonio, esa gente, por lo general, son de edad avanzada, pero viene con la hija, el nieto por lo que veo las distintas generaciones unidas por mi interpretación.

¿Cuál es su apuesta en el escenario?
Lo que pasa es que yo aprendí de Cristian Valdés, él siempre me enseñó que no era suficiente cantar bonito sino que había que ser entretenido. Esa es mi apuesta en el show, yo hago interactuar al público, porque sino se aburren. Hecho tallas, me río, los hago cantar y voy soplando la letra para que ellos canten, haciéndoles un viaje regresivo hasta esta época, empiezo de los años 40’ con distintos tipos de música y varios idiomas hasta llegar a la época actual. Es un show muy participativo.

¿Qué proyectos tiene en mente?
Estoy satisfecha con mis logros, ya saqué mi disco y planeo sacar el segundo con canciones propias. En cuanto a escenarios, he compartido con varios artistas como Estela Raval y los Jaivas, entre otros. He viajado mucho por mis giras – Estados Unidos, Hamburgo, Alemania, México, Ecuador-, al principio se iniciaron por festivales y luego se transformaron en trabajos estables. Por ejemplo, en Buenos Aires estuve trabajando en el pub de Gustavo Ceratti, porque actué en un cumpleaños de una argentina le gustó mi interpretación y me quedé trabajando ahí.

Nuevas propuestas

Claudia Lorca se quedó en Antofagasta gracias a la estabilidad laboral que le ofreció Mario Vega, dueño del Balcón de Mario, lugar que define como su casa artística.

Aquí se enamoró y ya tiene dos hijos pequeños junto a su marido. Hoy, con sus 15 años en la ciudad puede hablar con propiedad de la importancia que tiene el arte en esta localidad.

Usted como artista de mundo y con una visión más amplia ¿Qué destaca de la ciudad?
La ciudad es súper noctámbula, hay mucha vida nocturna, no sé si será por la población flotante que existe acá, pero considero que hay muchas posibilidades de trabajar.
Lo interesante es que acá están emergiendo buenos cantantes y músicos locales, lo que sí, no todos logran interactuar con el público y es eso lo que la gente quiere, sentirse parte del show.

¿Qué le falta a Antofagasta para lograr el desarrollo del arte musical?
Darles la posibilidad a los artistas de que puedan ocupar el Teatro Municipal para poner en pie nuevas propuestas como obras musicales o mostrar obras completas, con recital, luces y todo lo que conlleva una propuesta. Las obras teatrales musicales eran muy lindas, pero se han ido perdiendo.
Creo que la idea es abrir instancias como las del Zicosur -por ejemplo- ocupando lugares bonitos como el parque Croata para hacer eventos masivos y darles la posibilidad a todos los jóvenes, no solamente en el festival del rock, sino hacer nuevas propuestas de traer artistas locales durante todo el año.

Publicado el 14.01.2009