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Comunidad Gen: Estamos Construyendo un Sueño

Nos reunimos en medio de la comunidad, lugar circundado por hamacas con gente que duerme la siesta y niños que juegan en rústicas casas de árbol. Una invitada de Iquique, nos enseña melodías producidas por un instrumento de cuarzo.

Hoy es domingo y sacrifico mi siesta dominical porque un grupo de amigos me pasa a buscar volando en el jeep de Cristina para irnos de paseo. Dicen que vamos a una comunidad, como soy un citadino, me imagino que iremos a encontrarnos con algún grupo de hippies.

Llegamos al nudo Uribe, ubicado a unos veinte minutos de Antofagasta camino a Calama. Nos desviamos por Estación Uribe. Desorientado, comienzo a situarme en lo que es un gran descubrimiento para mí, la Comunidad Gen.

En el interior de esta localidad asentada en medio del desierto, diviso entre la muchedumbre, una gran mesa adornada por jugosas uvas – Hoy es la fiesta de la vendimia- me sopla mi amiga Cristina. De pronto, Pedro Aranda, quien es uno de los socios fundadores de la comunidad, invita a todos a conocer las huertas.

Mi sorpresa es mayor, cuando diviso en medio de la gente, la gran cantidad de plantaciones que surgen entre estas áridas arenas. Veo flores amarillas de zapallos, brotes de cilantro, cebollines, rabanitos y por supuesto, majestuosas parras.

Claro que no son las habituales, son bajitas, casi a ras de suelo, pero de ellas suculentos racimos de uva brotan con naturalidad. Pedro, explica que por el viento y las condiciones climáticas, deben crecer así. Veo que los visitantes ansiosos, se aglomeraban a su alrededor esperando obtener algún racimo.

Más tarde, mujeres y dueñas de casa, creyendo casi estar en la Vega Central, se reunían entre los cilantros y las acelgas, para llevarse un souvenir cultivado en el desierto. -Las personas que cuidan el cultivo, son bolivianos y la siembra les pertenece, explica Blanca Gutiérrez, socia fundadora, habitante de la comunidad y dueña de una de las casas más hermosas que he visto.

Su hogar fue construido completamente con desechos. Las paredes son de piedra, el piso de pequeños trozos de cerámica, las vigas de postes de luz antiguos. Pero sin duda, que lo más bonito es el baño, tiene una gran muralla compuesta por varias botellas de diversos colores. Un tragaluz artesanal.

Ya cuando parte de los visitantes y la prensa se ha retirado. Comenzamos con un almuerzo entre amigos, en el medio de la comunidad. A media tarde gente dormía en hamacas una siesta de los más relajado, mientrás los niños jugaban en rústicas casas de árbol.

Fue como que todos eramos amigos en la comunidad, tan así que una invitada de Iquique, cuando ya quedabamos los menos, nos enseñó sus melodías producidas por un instrumento de cuarzo. Esa sesión de vibraciones me relajó completamente, haciéndome llegar a la siguiente reflexión: si bien, hay personas que ven esto como un paseo de fin de semana, para otras, esto es su vida. Nosotros deberíamos apreciarlo, cuidarlo y difundirlo, esto se debe conocer para que sea imitable por nuestra comunidad.

En Antofagasta no existe ninguna iniciativa que estimule el reciclaje, y la basura nos está llegando casi al cuello. Es vergonzoso ver, que la gente ni siquiera se esfuerza por poner la basura dentro del contenedor. -¿Hasta cuándo viviremos así?-

Publicado el 19.03.2009