Si hay una cosa que los peruanos saben hacer es cocinar, es por eso que cada vez que vamos a Mochica quedamos perplejos por un auténtico sabor.
En nuestras últimas visitas a Mochica hemos percibido una intensa búsqueda en comenzar a fusionar los sabores, con una tendencia clara y muy bien lograda, es por eso que cada vez que nos acercamos a este restaurante nos fascina la idea de probar nuevas e interesantes propuestas gastronómicas.
Así llegamos a nuestra cita con Luis Sánchez, dueño de este restaurante, con quien cada vez que nos juntamos, es una exquisita experiencia, donde además de comer y beber maravillosamente, se ha convertido en un punto de aprendizaje de una cultura con un concepto claro de excelencia gastronómica.
Luego de conversar unos minutos con Luis, nos comenta que las nuevas propuestas de Mochica, además de preparar el camino a Puerto Morin, la nueva apuesta gastronómica que está haciendo este empresario gastronómico, es comenzar a fusionar los sabores peruanos con una tendencia de autor.
Como concepto nos parece muy interesante, ya que –haciendo un análisis objetivo- los peruanos han reconocido y trabajado tan fielmente con sus recetas autóctonas que las han sabido potenciar, estando preparados para comenzar a jugar fusionando con sus sabores.
La experiencia
Como es la tradición de esta crónica, buscamos los sabores de bebestibles para dárselos a conocer, así Luis propuso que probáramos un Perucho ($4.000), bebestible hecho por el nuevo bartender peruano de Mochica, Julio Guevara, llegado hace un par de meses desde Lima.
Para realizar este brebaje Julio machaca hierba buena, zumo de limón y azúcar, luego agrega pisco peruano de cepa quebranta, lo remueve, adhiere unos cubos de hielos, agua gasificada y lo termina con una exquisita espuma de pisco sour.
Aunque esta es una receta basada en el tradicional mojito cubano, Julio ha hecho un buen rescate de un producto típico de su país, y es que el pisco peruano, a diferencia de nosotros, tiene una cantidad considerable de cepas, por lo que beberlo en distintas preparaciones lo convierte en un destilado favorable para la fusión.
Perucho estaba refrescante, con un potente sabor a hierba buena, con tonos dulzones, definitivamente un bebestible muy delicado y para picotear, Luis nos sugirió unos tejenos rellenos de lomo saltado ($6.000), que son unas masitas de wantán, rellenas con un salteado de carne con cebolla y algunos secretos de la casa, que queda espectacular y salseados con una reducción de tamarindo o la de vino tinto, quedan deleitosas.
Nos encanta Mochica, es un lugar que consideramos tiene una proyección muy interesante y con Luis Sánchez, convertido en un imponente empresario gastronómico, que se preocupa de estudiar cada movimiento para la mejoría de su restaurante, de seguro tendremos comida peruana del más alto nivel pero en Antofagasta.
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