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Los protagonistas de la Gastronomía

Cristián Herrera, chef de Picadillo

Cristian Herrera, chef de Picadillo Restaurant, con una gran simpatía y frescura abre la bitácora de su afanosa vida en el mundo culinario de los cruceros.

De a poco, con un estilo sencillo pero vivaz, cuenta algunas razones de la fusión que marca su vida en aguas Internacionales y la reciente experiencia gastronómica en su regreso a Chile.

Cristian Herrera, desde los trece años se apasionó por la cocina. Todo comenzó como una forma de ayudar en casa y hoy es un chef reconocido en el área gastronómica de Antofagasta.

En 1998 estudió Cocina Internacional en Viña del Mar, y se instruyó con el Chef Pedro Torres, al cual considera su mentor. De ahí en adelante, su vida se transformó en una aventura, cuando decidió embarcarse en un crucero para trabajar como ayudante de cocina.

¿Qué fue lo más difícil de esa experiencia?
“Siempre fui muy independiente, entonces no me costó tanto acostumbrarme a la lejanía de mi país natal. Creo que lo más duro fue enfrentarme a un idioma desconocido, porque a pesar de que conocía lo básico, en un crucero te encuentras con distintas acepciones del inglés, como del caribe, ingleses y de los diferentes estados de Norteamérica. La única opción que queda, es adaptarse para aprender poniendo atención a todo, escuchando mucho. Anotaba todas las palabras nuevas en una libreta, para después estudiarlas.”

¿Cuánto tiempo trabajaste de ayudante en el crucero?
“Fueron ocho meses de arduo trabajo, fregando ollas y lavando pisos. Al mes, de los quince chilenos embarcados, sólo quedamos dos. Luego de ese periodo, me presenté con mi jefe para decirle que yo quería hacer algo más que tuviera relación con lo que había estudiado. Esa actitud le gustó, por lo tanto decidió darme actividades de cocinero por tres días a la semana, aparte de lo que ya tenía que hacer como ayudante.”

¿Cómo soportaste tanta carga laboral?
“Tenía que mantenerme despierto, porque los días que me empleaba como cocinero, mi horario era desde las tres de la tarde hasta las cinco de la mañana. El resto del día seguía con las labores de ayudante. Así que el tiempo libre, era para dormir más que nada y alguna fiesta por ahí. Sin embargo, todo ese esfuerzo valió porque a los dos meses me promovieron en forma definitiva a cocinero. ¡Ese momento fue gratificante, nada me quitaba la sonrisa de la cara!”

De los países que visitaste, ¿Cuál fue el que más logró encantarte?
“Grecia, conocí Santorini que tiene unos hermosos paisajes, es lo más bello que he visto. En cuanto a la comida, hay una preparación que se llama Panini, que consiste en carne atravesada en hierros que se asa lentamente. Te las puedes servir como sándwich en una especie de pan pita con los acompañamientos que desees, principalmente mariscos -exquisito-”

Establecerse en Chile

Cuando se completaron casi tres años de intenso trabajo, volver a Chile se abre como una oportunidad de echar raíces en la patria, para formar un hogar y llevar a cabo uno que otro sueño.

¿Te costó encontrar trabajo en Antofagasta?
“Por suerte no, en Picadillo Restaurant, confiaron en mis aptitudes, me aceptaron de inmediato y he demostrado con actitudes que tomaron una buena decisión. Me he convertido en un chef establecedor de un sistema de trabajo, que en conclusión se lo debo a mi barcos. Me gusta que todo sea hecho a la minuta (al instante que es pedido un plato, se hace), no trabajo con materiales pre-cocidos, todo es hecho en el momento y con la mejor materia prima.”

¿Qué caracteriza tu mando en Picadillo Restaurant?
“Mi alegría, porque siempre estoy motivando a los demás chicos para que hagan bien su pega. Les muestro la verdad de la cocina: cuando hay que limpiar, limpiamos; Pero cuando hay que crear, les abro las puertas, en cierta forma intento apasionarlos con la cocina, les muestro que es mi amante.”

Publicado el 01.05.2008
etiquetas:
  • Carlos Núñez Gallardo

    Realmente al cenar en el Picadillo y bajo la experiencia, fuerza de sabores y diseño en los diferentes platos preparados por el Chef Cristian Herrera y su equipo, nace innatamente invitar a reuniones de negocio, enventos de familias y por supuesto desgutar con mis hijos y mi señora un grato momento.
    Les invito a iniciar este viaje, en travesías de aromas y exquisites en el paladar con los menus ya conocidos en el Picadillo.
    Cordial saludo,
    Carlos Núñez Gallardo