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De la Orquesta Sinfónica a los Sonidos del Jazz

En una noche, Antofagasta brinda variados espectáculos. Sólo hace falta datearse y entregarse a la diversión.

Hace algunas semanas, supe por Facebook que el primer concierto de la orquesta sinfónica de Antofagasta se realizaría el viernes 17 de abril a las 21 horas. Como no encontré ninguna otra publicación que me lo confirmara, le pregunté directamente al relacionador público del Teatro Municipal, él me dijo que estaba en lo correcto y que las entradas costaban $3.000 general, $2.000 tercera edad y $1.000 estudiantes. Módicos precios para este evento, que se repite una vez al mes con distintos programas hasta diciembre.

 Cuando llegó el viernes, la verdad, no tenía a nadie con quien ir. Es curioso, pero la gente aún rehúye de estos eventos por el típico pensamiento de que es una actividad fome o snob. Por lo que llamé a la más jugada de mis amigas, la Jose, ella al instante me dijo que sí, pero también advirtió que no me enojara si se aburría.

Nos juntamos en la entrada del teatro y corrimos hasta la boletería porque faltaban sólo cinco minutos para que comenzara todo. Pedí dos plateas bajas, me gusta estar cerca de los músicos en los asientos del medio, para mi es la mejor ubicación, se aprecia todo con detalle. La verdad es que muchas veces he llegado a emocionarme, con las nítidas interpretaciones de clásicas piezas musicales.

 Comenzó con Brahms y la Overtura Trágica, con cada acorde de los violines se me erizaban los pelos, estaba concentradísimo, pero de vez en cuando echaba una ojeada al lado para ver las expresiones de la Jose, al comienzo estaba maravillada, pero minutos después comenzó a bostezar.

 Entonces salió a escena Luis Orlandini en la guitarra, realmente es un prodigio con las cuerdas, supo sacar las notas exactas para interpretar temas Eleanor Rigby, Penny Lane y el infaltable Yesterday de los Beatles.

 Para quienes no acostumbran a asistir a este tipo de recitales, llama la atención la manera en que toma la guitarra, de frente al público abrazándola entre sus brazos y piernas. Hermoso espectáculo, que nos dejó ansiosos por ver más. Al menos la Jose me dijo -¡Y se terminó!- yo le expliqué que ese era el intermedio.

 Luego vino la majestuosidad del Coro de la Corporación Cultural de Antofagasta. Para mí, lo único criticable de todo, es la vestimenta de algunos músicos, creo que deberían ser más prolijos a la hora de elegir un traje o un vestido, la elegancia es una característica que tiene que sobresalir en estos espectáculos.

 Al cierre del concierto, decidimos ir en busca de algo más. Fue entonces que nos dirigimos al Parque Croata, allí se estaría realizando el Festival Cultivarte, afortunadamente llegamos minutos antes de que comenzara un delicado montaje que sería la guinda de la torta esa noche. Nena Ovando, una cantante de jazz que cautivó a los asistentes con temas como “Chica de Ipanema” ó “Contigo Aprendí” de Armando Manzanero.

 Después de eso, la cuota de música estaba completa, por lo que decidimos acercarnos al Pub El Rito para disfrutar de un exquisito vino de cepa carménère en compañía de una exquisita tabla de quesos.

 Para finalizar, un panorama obligado, discoteque Máquina en donde me encontré con varios compañeros de la oficina y amigos de la universidad, que van ahí por la buena música, el ambiente relajado y los tragos con precios muy convenientes.

 Con la Jose terminamos en la pista bailando al ritmo de Last Nile con The Strokes.

 

Publicado el 23.04.2009