web analytics

RestoNews

Análisis de Bebestibles

Desde las raíces del Café del Sol

Al llegar a calle Copiapó, me inmiscuí entre la muchedumbre y con una sed enorme entré al Café del Sol, que es sin duda uno de los bares más mágicos de esta ciudad.

Harto de tanta parafernalia por el día de los enamorados y sin ganas de contemplar otro show de fuegos artificiales, opto por partir al Café del Sol.

La noche tibia permite que recorra a pie y sin ningún apuro las calles de la ciudad. El ambiente festivo se puede palpar en el aire y hasta unos niños gritaban por ahí !año nuevo, año nuevo!, cuando comenzó el espectáculo pirotécnico.

Seguí mi ruta, tomé Esmeralda y caminé por esta oscura y bella calle, que por la atmósfera reinante luce un poco más agitada que de costumbre. Al llegar a calle Copiapó, me inmiscuí entre la muchedumbre y con una sed enorme entré al Café del Sol, que es sin duda uno de los bares más mágicos de esta ciudad.

En una de las dos barras pido la primera bebida de la noche, que se trata de una cerveza bien helada, que cae perfecto para apagar la sed. Mientras la bebía me puse a observar tranquilamente el pub y pude llegar a las conclusiones que relataré a continuación.

Este lugar, rústico por escencia y con un ambiente frecuentado por un público bastante diverso, como hippies, artístas y músicos, es atentido por enérgicos jóvenes que trabajan relajados mientras el bar aún no alcanza su máxima capacidad.

En esta noche de viernes el local cuenta con tres número musicales. Los primeros son un dúo llamado simplemente Jenny y César, quienes equipiados con una guitarra, percusión y estupendas voces invitan a un par de personajes que los acompañaron con otra voz y una guitarra eléctrica, armando un experimento sonoro bastante interesante.

Las canciones que sonaron fueron todas covers, sin embargo pude apreciar la notable ejecución y el sello distintivo que le imprimieron a temas que permanecen en el inconsciente colectivo.

Al cabo de un rato me llegó el suculento pedido de mariscos surtidos preparados al Huracán, que es típico de este lugar y consiste en choros, ostiones, almejas y otros productos del mar, cocidos en un caldo de tomates con ají cacho de cabra.

La tremenda porción viene acompañada con tostadas y provocó -lo que un buen picante debe hacer- hacerme sudar como maratonista corriendo al mediodía. Exquisito sabor y un precio más que razonable.

Entre tanto, el Café del Sol recibía a más público que al igual que yo, buscaba una noche de diversión en un ambiente de relajo y sin empaquetamientos.

Reviso la carta de tragos y decidi probar algo de la casa, el que me llamó más la atención fue Alejandro, que consiste en vodka más jugo de naranja, mango y piña, con un toque de granadina. Este bebestible calmó el ardor de mi boca, refrescó mi cuerpo y emborrachó mi cerebro. Una buena opción para el verano.

Pero antes de beberlo completo, me fui hacia el segundo nivel, de donde es posible ver el escenario, si uno alcanza a ubicarse en la parte delantera. Como no pude hacerlo, me posé en una silla de atrás, conocí a un par de personas y comenzamos a charlar de diversos temas que se pueden convesar en un bar como este.

Un detalle importante es que en esta parte del bar, es posible apreciar algo de cielo, pues está semitechado. Cosa que viene bien para los no fumadores.

Abajo ya cantaba y animaba al público Claudia Lorca. Mis nuevos amigos comían apetitoso sandwiches con nombres originales como Guaton’s Pan y Lucho Cortés y yo buscaba algunas monedas para comprar otro copete.

 

Publicado el 18.02.2009
etiquetas: » » »
  • RODROX

    muy buen comentario y suena delicioso los masricos al Huracan !!!

    muy buenas tus reseñas
    sigue asi

    saludos

  • He sido clienta frecuente del Café del Sol y me siento muy identificada con tus palabras. La Pachi se ha preocupado de preservar este lugar que ha sido testigo de grandes y pequeñas histoias inolvidables y “el” espacio para nuestros artistas y la cultura latinoamericana… Buen relato!!!