web analytics

RestoNews

El arte del buen tabaco

El primer contacto que tuvo la civilización occidental con el tabaco ocurrió en el año 1492 cuando Cristóbal Colón con sus tripulantes pisaron por primera vez las llamadas “Indias”. En ese entonces, los indígenas de toda América consumían esta planta fumándola, inhalándola, masticándola, bebiéndola e incluso untándola en el cuerpo. Existen más de cincuenta especies […]

El primer contacto que tuvo la civilización occidental con el tabaco ocurrió en el año 1492 cuando Cristóbal Colón con sus tripulantes pisaron por primera vez las llamadas “Indias”. En ese entonces, los indígenas de toda América consumían esta planta fumándola, inhalándola, masticándola, bebiéndola e incluso untándola en el cuerpo.

Existen más de cincuenta especies de este vegetal para el deleite de los más excéntricos gustos, pero las variedades que pertenecen al grupo de N.tabacum son las que tienen una masificación comercial mundialmente reconocida. Esta planta oriunda de Centroamérica, curiosamente está emparentada a plantas como las del tomate, siendo sus mayores características la fragilidad, junto al olor a acre que poseen con los tintes envolventes de un poderoso narcótico, por su alto contenido en nicotina.

En nuestra ciudad es posible encontrar algunas marcas de tabaco que reúnen diversas características de calidad, sabor y precio. Según la vendedora de una tabaquería ubicada en el sector de la Avenida Brasil, el tabaco preferido por el público es el que sirve para fumar en pipa, que a diferencia del usado para liar, es más molido, pero no pierde su forma de hebra.

Otra opción es la de cigarrillos de tabaco puro y sin químicos, su aroma causa placenteras sensaciones a los consumidores, este tipo de productos es posible encontrarlos en cajas de 10 unidades, donde se puede vislumbrar lo exótico del tabaco en la presentación, donde imponentes cajas metálicas marcan la diferencia de los cigarrillos masivos.

Consejo para un mejor gusto

Es importante recalcar que el tabaco debe presentar un cierto grado de humedad para su consumo, pues si está seco es más difícil que encienda perfectamente. Debido al clima desértico de Antofagasta es recomendable guardarlo en un humidor, que es un recipiente especialmente hecho para mantenerlo en buen estado, si esto no es posible una buena alternativa es conservarlo en el refrigerador, sin embargo los envoltorios están diseñados para que mantengan esta importante cualidad.

Está claro que la nicotina que posee esta planta es altamente adictiva y que su uso prolongado puede causar problemas para la salud, pero si usted gusta de este producto, es preferible consumirlo en puros o pipas ya que no presentan la elevada concentración de alquitrán que tiene un cigarrillo común y corriente, como dice el portal www.comunidaddelapipa.com “Fumar es un arte, siempre y cuando sea pipa… y como arte se cultiva”.

Publicado el 05.11.2008