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RestoNews

Análisis de Bebestibles

El buen sabor de un Santa Digna

Cuando los asistentes copaban la planta baja del lugar, Claudio nos entretuvo con una charla donde nos manifestó algunos consejos para saber cómo actuar en una cata de vinos y además nos informó acerca de las propiedades de las cepas que degustaríamos más tarde.

Junto a mi amiga Lorena Rapimán, fui invitado a la primera cata de Vinos de Viña Miguel Torres realizada en la ciudad. El lugar escogido para este evento fue Montreal, un moderno restobar donde se aprecia a primera instancia el buen gusto.

La invitación que me hizo llegar Lorena, estimuló inmediatamente mis papilas gustativas, pues además de romper la normal rutina de día lunes, consiguió hacerme sentir feliz, ya que una cita como esta no se da todos los días.

La hora del encuentro estaba programada para las 21 hrs., y aunque mi acompañante y yo llegamos puntualmente, el evento no comenzó hasta alrededor de las 21 30 hrs., debido al retraso de algunos asistentes.

Sin embargo la espera no fue en vano, puesto que con Lorena nos pusimos al día en diversos quehaceres de nuestras vidas y pudimos intercambiar algunas palabras con Claudio Sepúlveda, ejecutivo de ventas de la viña y encargado de llevar a cabo el evento.

Cuando los asistentes copaban la planta baja del lugar, Claudio nos entretuvo con una charla donde nos manifestó algunos consejos para saber cómo actuar en una cata de vinos y además nos informó acerca de las propiedades de las cepas que degustaríamos más tarde.

Para mi suerte y la de mi acompañante, durante toda la ceremonia, estuvimos junto a Juan Pablo Salinas -gerente de la renombrada viña- quien ha medida que íbamos probando los vinos y participando en la interpretación de aromas y sabores junto al sommelier, nos confidenció deliciosos detalles acerca de lo que estábamos bebiendo.

El Sauvignon Blanc fue la primera de las 4 variedades que degustamos aquella noche. La acidez de este suave vino blanco se volvía más fuerte a medida que se dejaba oxigenar por más tiempo en la copa. Entre los aromas y sabores que pudimos encontrar en esta deliciosa bebida, hallamos pasto, piña y manzana.

La segunda cepa que llegó a nuestro paladar, fue la del especial Chardonnay, vino recomendado para beber junto a pescados grasos como el salmón o algunos postres, y causó especial admiración por parte de mi compañera.

Al finalizar la segunda copa, ya había transcurrido cerca de 40 minutos desde el inicio de la cata. En este momento la interacción entre el público y el sommelier se hacía cada vez más fuerte, lo que le entregaba mayor confidencialidad y empatía entre todos los que allí estábamos.

Cuando probamos los sabores de los vinos tintos, el primero de ellos fue el tradicional Merlot, que con su fuerte aroma a vainilla y ligereza de cuerpo dejaba una profunda y grata de sensación de sequedad y acidez, incluso después de largo rato de haberlo tragado. Ideal para beberlo junto a un buen plato de pastas.

Por último, fue el turno de la “cepa reina”, la conocidísima y popular Cabernet Sauvignon, que se trató de un vino con gran cuerpo y estimulantes sabores.

Luego del término del evento, el humo de cigarrillo se esparció por cada rincón del bar, al tiempo que los atentos garzones nos ofrecían un exquisito plato de individual de ceviche. En este rato, las conversaciones de cada mesa pulularon por los más diversos temas y la interacción entre ella se hizo constante.

En el lugar donde yo me encontraba ubicado, la charla se puso más cada vez más relajada y aunque nunca se desvío completamente del vino, sirvió para conocer mucho más acerca de esta “forma de vida”, como lo llamó nuestro nuevo amigo Juan Pablo.

Publicado el 09.04.2009