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Los protagonistas de la Gastronomía

“El teatro es capaz de entretener y enseñar temas reales, incluso a los más pequeños”.

La destacada compañía de teatro La Patogallina, llenó de alegría la plaza Sotomayor de Antofagasta en su segunda presentación por el Festival Internacional Santiago a Mil.

Aunque siempre se sintió atraído por el arte, Rodrigo Rojas inició su incursión definitiva como actor a los 23 años, cuando junto a su grupo de malabaristas callejeros –sin nombre aún-, viajó hasta Buenos Aires, invitado a su primera Convención de Circo y Espectáculos. Un viaje que de la noche a la mañana, se convirtió en el punto de partida de una pasión que los motivó a fundar el Colectivo Artístico La Patogallina, que hoy es una de las compañías de mayor trayectoria y reconocimiento en Santiago.

Desde ese entonces (1996), diversos festivales nacionales, giras internacionales, talleres de teatro, montajes basados en acontecimientos reales y ficción, e incluso la grabación de un disco de rock creado por el equipo musical de la compañía, han marcado una ruta escénica que les permite comunicar su trabajo a cuánto evento se les presente tanto en Chile como en el extranjero.

Este año se presentaron por cuarta vez en Antofagasta enmarcados en el bullido Festival Internacional Santiago a Mil. La obra que fue todo un éxito, se denomina Don Floridor y junto al montaje Frik Chou, forma parte de un premio Fondart de “excelencia teatral”, otorgado a las compañías de mayor trayectoria. Lo anterior, está dentro del proyecto denominado Al circo se le voló la carpa, obras que por su corte social y humorístico pretenden dejar una gran moraleja en el público.

¿Cómo fue la experiencia en el escenario de Antofagasta?
Buena, como soy uno de los personajes principales (El Cazuela), hay una parte en que debo hacer todo un trabajo con los niños, porque hay que conversar con ellos y preguntarles cosas para estar en constante dinamismo. La recepción fue increíble, una locura.

Aunque por el horario de la obra (19.30 horas), pensé que la gente no iba a quedarse, debido al sol y todo eso, la función estuvo genial y habían personas de todas las edades. Fue bonita la experiencia de actuar al aire libre en una función gratuita tan masiva aquí.

¿Qué rescatas del Festival Santiago a Mil de este año?
El trabajo que hacemos nosotros es independiente. Aunque estaba dentro de Santiago a Mil, al final el festival no te da mucho, te pone sólo en el afiche y asegura tu hospedaje, pero no te da plata para que pongas las luces o para el camión de transporte.
Eso es lo que hemos buscado siempre, hacer teatro gratis y que alguien lo financie, porque si el actor actúa gratis, no come ni paga arriendo. De Santiago a Mil, rescato la difusión de las compañías y grupos emergentes que se da gracias a los medios de comunicación.

¿Cómo surgió el nombre de La Patogallina?
El nombre surgió buscando algo relacionado con los pintores muralistas, ese enfoque quisimos darle. Entonces, Pato Gallina apareció en un rallado que hizo Büchi en contra del Pato Aylwin para las elecciones del 89’. El nombre quedó dándome vueltas en la cabeza. Después, Pato Gallina nos causó gracia a todo el grupo y así quedó.

¿Sus obras tienen algo de política o son más bien familiares?
No, es primera vez que nosotros hacemos una obra familiar pensada en los niños, pero creo que tenemos una posición de obras más político-social que familiar, porque tratamos temas históricos, de hecho nuestra obra El Húsar de la Muerte, está basada en las andanzas de Manuel Rodríguez. Y la obra 1907, se relaciona con el libro Santa María de las Flores Negras, ya que habla de la matanza obrera en la escuela Santa María.

Ese es nuestro corte. Nosotros pensamos que el teatro tiene que decir cosas, no sólo entretener, sino educar y transmitir temas reales. Ese pensamiento se demuestra en varias escenas de Don Floridor, cosas de la naturaleza que son como son. Acá llegan y matan a los seres vivos del bosque, esa es la realidad del país y el mundo

Disciplinas artísticas

La compañía teatral dirigida por Martín Erazo, originalmente se establece como un colectivo artístico, donde se manifiestan en el escenario diversas disciplinas en pos del teatro como la música, la actuación, la pintura, el canto y el malabarismo. En total son ocho actores y tres músicos los que dan vida a distintos personajes.

¿Cuáles han sido las mayores experiencias de sus giras por Latinoamérica?
En Latinoamérica el público es buena tela. Nosotros hemos estado actuando en Argentina, Brasil, Ecuador, República Dominicana, Colombia, Francia, España, Suiza y Holanda.
Al menos en Brasil, Argentina y Colombia se aprecia mucho el arte callejero. En cuanto a los países europeos, la primera impresión de ver esas cosas que siempre las viste tan lejanas es emocioante, pero nos gusta más Latinoamérica. Lo bueno de Europa es que ves hartas cosas, podemos visualizar y sacar siempre algo positivo.

¿Qué proyecciones tienen como compañía?
Queremos todo. Nos gustaría tener todo, ser propietario de un galpón o de un lugar grande para ensayar y tener talleres o bien contar con una carpa de circo, pero ahora lo que queda es trabajar, darle duro a esta obra. Se está pensando para el año 2010 hacer una retrospectiva de nuestro trabajo, ya que somos casi las mismas personas que estamos del principio, por lo que tenemos seis obras de las cuales pueden remontarse cinco.

Publicado el 29.01.2009