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Análisis de Bebestibles

Entre lo pop y lo electrónico de South Pacific

La música que me recibe es una especie de tecno de principio de esta década, que me hace recordar a ciertos lugares estilosos que visitaba cuando vivía en Santiago. Desde el comienzo me llevo la mejor impresión.

Desde hace un tiempo el sector que comprende a la Avenida Brasil, se está llenando de más espacios que invitan a la diversión nocturna. Lo bueno es que hay para todos los gustos.

Frente al mar y llegando al puerto, diversos bares afloran. Si bien cada uno tiene su estilo y público marcado, South Pacific es uno de los más existosos y eso se debe a que es un lugar amplio, con diferentes ambientes y buena atención.

Llegué a este pub cerca de la medianoche y a pesar de sus numerosos salones, pude comprobar que la mayoría de las mesas ya se encontraban llenas.

La música que me recibe es una especie de tecno de principio de esta década, que me hace recordar a ciertos lugares estilosos que visitaba cuando vivía en Santiago. Desde el comienzo me llevo la mejor impresión.

La barra principal -amplia como en ningún otro lugar- no posee asientos y esto está bien, ya que si uno desea esperar una mesa puede ir directamente a buscar un trago y quedarse observando el lugar. Yo elegí una exquisita piña colada, ya que el verano se termina y aún no me tomaba un vaso de este trago estival por excelencia, que a pesar de ser algo lechoso, refresca la mente y el cuerpo.

Mientras los minutos pasan, entran al lugar diversas parejas, hombres solos como yo y muchos grupos grandotes de amigos que buscan otra noche de diversión.

En este momento los sonidos que salen por los parlantes se vuelve más fuerte y subliminalmente o no, invitan a mover los pies, ya que ahora el pop más delicioso de Kylie Minogue retumba por todo el espacio, lo mismo sucede después con la excelente canción de Paul Oakenfold y la otrora gordita simpática y nerd de la película Clueless (acá bautizada como Ni idea), Brittany Murphy.

Decidido a recrear la vista y conocer más de este recinto, me voy a dar una vuelta por la sala que se encuentra en la parte posterior. -!Vaya sopresa!- en este espacio la luz es tenue y tiene una luz giratoria que le da mucha onda al lugar, además cada una de las mesas posee una infaltable vela.

El techo se ubica a dos pisos del suelo y la pintura de la muralla imita a la piedra al igual que el piso, lo que da la sensación de estar dentro de una húmeda formación rocosa. No obstante, las ganas de quedarme en esta parte del pub no me duran mucho, porque para estar acá deben ser mínimo dos personas y prefiero ir a ubicarme a un lugar donde pueda ver más acción.

Al subir la escalera en espiral al segundo piso, me siento observado por un par de segundos, no me importa, levanto pecho y sigo mi andar.

Al entrar de lleno en este espacio me recibe una barra más pequeña, pero con una acertada decoración, además, dos hermosas chicas están a cargo del bar, por lo que pienso que es grato quedarme en este ambiente y probar su mano.

Para seguir con mi estilo veraniego, pido galantemente un mojito cubano, tratando de darme importancia y “creyéndome la muerte” frente a las muchachas. Como mi actitud no funciona, me voy a sentar a la terraza. Allí, con una magnífica vista de la Avenida Grecia, del puerto y del vasto océano me siento tranquilo a saborear el exquisito sabor del mojito. Mientras tanto una rica brisa marina sacude mi pelo y la gente conversa a alto volumen en el salón que está detrás de mi.

Publicado el 26.02.2009
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  • Ramón

    Nunca he ido a south pacific, pero me gustó la definición que escribiste.
    Crei que ire a ver que hay por allá.