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RestoNews

Los protagonistas de la Gastronomía

Erich Petri, bonsaika

Casi sin aviso, Erich Petri pasó de estar en una oficina como óptico a las tranquilas y espaciosas dependencias del hermoso Agua Viva Bonsái, un vivero que trabaja el delicado arte de estos diminutos arbolitos mediante técnicas como la poda, el transplante o el pinzado.

Hace pocos meses este espacio se dedica a la naturaleza, ofrece servicios de arte y decoración a la comunidad antofagastina, proyectando las bondades que el milenario culto oriental representa. Ya que según sus orígenes, el bonsái es un símbolo de eternidad que encarna la conexión entre lo divino y lo humano.

¿De qué trata la filosofía del bonsái?
“Dedicarse a esto te ayuda a comprender las diferentes etapas que tiene la vida tanto en el reino animal como el vegetal. Aprendemos a tener paciencia, porque cuidar las plantas desde que son semillas requiere mucho cuidado, tienen que pasar mínimo seis años para lograr el follaje adecuado. Durante ese tiempo hay un trabajo diario de modelación en que hay que podar ramas, hojas, ir abonándolo y cambiarlo de maceta a medida que crece.”

¿Es muy difícil adaptar estas especies al esquivo clima nortino?
“No es fácil, principalmente porque los elementos que poseemos son malísimos, el agua y la tierra tienen muchas sales minerales, flúor, cal, además de cloro. Por el tema del riego hay que procurar tener un agua suficientemente limpia, pero con el tiempo fui aprendiendo solo a adaptar los diferentes cultivos.”

¿Cómo nació esta pasión?
“Siempre me gustó el arte oriental, hasta que compré un bonsái en la calle, pero eso resultó ser una plantita de algo que habían podado y murió. Entonces comencé a recolectar semillas de lo que fuera, tanto que llegué a tener unos 180 arbolitos en mi departamento, por lo que decidí crear este jardín que es el sueño de cualquier bonsaika. Además empiezas a derribar mitos, la gente cree que son plantas maltratadas, que las torturamos con químicos o les atrofiamos las raíces para dejarlas chiquititas.”

Una ciencia oculta

Según el relato de Erich, por siglos este arte ha sido una ciencia ocultista, debido a que los conocimientos se traspasaron de generación en generación durante 2.400 años y sólo hasta hace poco comenzaron a existir las escuelas dedicadas a enseñar el oficio.

¿Por qué un bonsái nunca esta completamente terminado?
“Debido al cuidado diario que necesitan, hay ejemplares en Japón o China que bordean los 600 a 700 años. Creas el arbolito y cada día va creciendo para irlo mejorando, no existe el bonsái perfecto, depende mucho del gusto de cada persona.”

¿Qué servicios ofrecen?
“Tenemos los cursos, donde les enseñamos a las personas a trabajar con especies locales como el pimiento, el espino y el tamarugo. Hay un servicio de enfermería para recuperar los arbolitos dañados, también de hotel para cuidarlos cuando las personas salen de viaje o vacaciones.
Por otra parte, hacemos paisajismo en casas particulares con un diseño completo de terraza que incluye quincho, cascadas y piletas.”

¿Es rentable?
“Por ahí entran las lucas, nadie se ha hecho rico vendiendo Bonsáis. Sin embargo, trato de llevar una vida minimalista, porque entre menos tienes más rico de espíritu eres.”

¿Hay más proyectos?
“Lo próximo es abrir aquí mismo un café naturista bien rústico, con productos para celíacos y diabéticos, llegando al público que quiere cultivar un estilo de vida más sano con precios accesibles. La tendencia es adaptar el Slow Food europeo, que combina un lugar agradable y tranquilo con comidas naturistas.
Eso lo vamos a empezar a construir en diciembre, pero como es algo sencillo no va a demorar más de quince días en estar listo. Luego, en febrero ofreceremos terapias alternativas como Reiki, Yoga y tratamientos con Flores de Bach.”

Publicado el 23.10.2008