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Análisis Gastronómico

Filete San Pedro: Innovación ancestral

El plato consiste en un corte de filete de vacuno de 220 gramos, bañado de salsa de arrope de chañar. La carne estaba muy buena, blanda, bien sazonada, con un punto tres cuartos… perfecta. Pero en realidad, la magia de este plato es, sin duda alguna, la Salsa de Arrope de Chañar.

Periodista Gastronómica

Esta semana el anfitrión fue San Pedro, me sugirieron pasar a otro ambiente, donde un fogón soñado por los ancestros altiplánicos me da la bienvenida. Es inevitable para mí imaginar que estoy en San Pedro de Atacama, ya que el arte rupestre plasmado en las paredes, más los primales troncos de mesa, hacen volar mi imaginación.

Mientras espero el plato que el chef, Rodrigo Gajardo, amablemente prepara para mí, me abrigo con el fuego. Las notorias bajas de temperatura que ha registrado nuestra ciudad esta semana, es una circunstancia ideal para compartir alrededor del bracero. Llega mi plato, es una Filete San Pedro, completamente representativo del ambiente donde estoy.

El plato consiste en un corte de filete de vacuno de 220 gramos, bañado de salsa de arrope de chañar. La carne está muy buena, blanda, bien sazonada, con un punto tres cuarto. Perfecta.

Pero en realidad, la magia de este plato es, sin lugar a dudas, la Salsa de Arrope de Chañar.

El adobo está hecho con un producto típico del norte de Chile. El chañar se da con mucha facilidad en el altiplano, es un fruto que los ancestros consumían cotidianamente, pero con el impacto de la cultura occidental se había perdido de nuestras costumbres.

Con el mosto de este fruto se hace una reducción con azúcar, como resultado queda el Arrope de Chañar, el que se caracteriza por tener un café profundo y un sabor dulce tierroso. Este producto es traído directamente de San Pedro de Atacama, exclusivamente para optimizar el gusto de este fantástico plato.

La innovadora salsa con un sabor achocolatado, que se complementa a la perfección con los champiñones base, tiene un toque agridulce, muy agradable al paladar. Definitivamente este sabor lleva a la preparación de la carne a otro nivel. Hace que perdure el bocado, degustado por todos mis sentidos.

Me encantó, es suave, pero potente y definitivamente el plato logra un equilibrio en el paladar como para enamorar.

El chef me recomendó maridar este plato con un tinto, de cepa Cabernet Souvignon y me ofreció un Miguel Torres Santa Digna Reserva, realmente garantizo que esta combinación es deliciosa.

Publicado el 15.05.2008
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