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Los protagonistas de la Gastronomía

Jorge Rodriguez, metre de 1810

Jorge Rodríguez, revela las razones del cariño que sus clientes le profesan, tanto que incluso lo han seguido hasta su nuevo trabajo en el Restaurante 1810, para disfrutar de su esmerada atención.

Jorge Rodríguez, actual metre del Restaurante 1810, tiene una basta trayectoria en prestigiosos centros culinarios de la ciudad como el Club de Yate, Picadillo, los desaparecidos Green Country y los Aromos, entre otros.

Cuando partió le decían Profesor Rosa, por su abundante cabellera y cejas rubias, con el pasar del tiempo se transformó en JR, que era como firmaba sus comandas para no confundirse con otros Rodríguez.

¿Cómo se inició en este arte?
“Hace muchos años. Yo no soy hotelero como la mayoría, partí de abajo fui aseador, copero, platero, pero siempre mirando más allá. Mi padre me crió con la mentalidad, de que oficio al que me dedicara debía hacerlo bien y lograr ser el número uno, entonces de a poco fui aprendiendo hasta que me convertí en ayudante de cocina, aunque me gusta ese trabajo, siempre me cargó quedar tan pasado a comida (risas).”

¿Y que pasó luego?
“Estuve en repostería, después porque no me gustaba lo dulce llegué al bar, ahí Mario Sánchez se convirtió en mi maestro, él vislumbró que yo tenía muchas aptitudes, porque es fácil seguir una receta, pero si no tienes buena mano y eres creativo, estás perdido. Por tener ese talento innato, me convertí en un excelente barman de restaurante, un barman a la antigua.”

¿Cuál es su especialidad?
“En el bar aprendí a relacionarme con la gente, siempre traté de imitar las virtudes de los mejores garzones de esos años, desde que empecé tuve presente la importancia que tiene la excelencia en el servicio, por esa razón tengo una cartera de clientes tan buena.
No soy sommelier de profesión, pero los cursos que he realizado han servido para especializarme en el vino. Me considero uno de los garzones más capacitados en Antofagasta para recomendar maridajes.”

¿Cómo es llegar a un restaurante nuevo?
“Es lograr marcar presencia con un buen servicio, porque tenemos mucha calidad en la cocina, aquí la gente viene una vez, queda encantada y vuelve siempre a repetir la visita. Eso significa que la combinación del local acogedor, junto a la comida, la atención y los precios, logran un equilibrio.
Estoy orgulloso de haber llegado a este equipo, son niños jóvenes pero muy buenos profesionales, porque tienen la pasión necesaria para dedicarse a esto.”

Momentos Inolvidables

JR se emociona al reconocer el cariño que le tienen sus clientes más fieles. Según relata, la suerte, el tino, y la experiencia de recomendar buenos vinos, entregan una conexión armónica a la vida de sus clientes, es por eso que lo prefieren.

¿Qué es lo más importante al momento de recomendar un vino?
“Yo creo que la relación con el cliente, me gusta conversar con ellos y saber primero qué les gusta, para ofrecerles algo que valla de acuerdo con su personalidad. Por ejemplo, el otro día llegaron unas mujeres bien jóvenes que no les gustaba tomar vino, entonces les propuse un Late Harvest y quedaron fascinadas porque es un vino dulce que sirve para compartir un rato agradable.
Otra cosa importante, es no distinguir entre clientes, tratar bien tanto al dueño de la empresa, como al último obrero.”

¿Cuál es la parte difícil de esta labor?
“Bueno, hace algunos años este oficio era muy mal mirado, social y económicamente, cuando empezaron a salir los grandes personajes de la cocina en la televisión, se nos subió el pelo a todo el mundo.
Tuve malas experiencias, incluso cuando mis hijos estaban en el colegio fueron mal mirados por ser hijos de un garzón, los chilenos son muy prejuiciosos, pero mi pega es honrada como cualquiera.
La educación uno la aprende en casa, y lamentablemente hay personas que por tener un poco más de dinero se sienten con el derecho de tratarte mal.”

Sin embargo, hay personas que buscan su atención…
“La gente me quiere, he tenido halagos muy lindos, me han llamado para decirme mira estoy en tal lugar y lo único que falta es tu presencia. Yo soy muy profesional, detallista, sé llevar un protocolo con la comunicación adecuada, para entender cuando tengo que entrar y en que momento debo retirarme.
La idea cuando uno va a un restaurante es sentirte cómodo, que tú seas el rey del lugar, guardando el respeto necesario claro.”

Publicado el 14.08.2008
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