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Jugos Caribeños: De Colombia con Amor

Entre las calles antofagastinas ha surgido una nueva colonia. De a poco y con gran esfuerzo miles de colombianos han llegado hasta nuestra ciudad, para traernos un pedacito de su patria junto a su cadenciosa presencia caribeña, que inunda a los sedientos peatones de deliciosos jugos tropicales. Tal como las importadoras chinas se encuentran en […]

Entre las calles antofagastinas ha surgido una nueva colonia. De a poco y con gran esfuerzo miles de colombianos han llegado hasta nuestra ciudad, para traernos un pedacito de su patria junto a su cadenciosa presencia caribeña, que inunda a los sedientos peatones de deliciosos jugos tropicales.

Tal como las importadoras chinas se encuentran en cada esquina, también han surgido los locales destinados a vitaminizar las secas tardes del norte, incluso hasta esas tiendas chinas están siendo atendidas por colombianos. Un caso particular fue lo que ocurrió en Santiago para fiestas patrias, donde la fonda oficial estuvo a cargo de un caribeño, y según tituló Publimetro, “los jugos colombianos destronaron a la chicha”.

Uno de los locales más exitosos, por su ubicación en calle Maipú a pasos del Mall Antofagasta, es “El Borojó”, nombre de una fruta colombiana altamente nutritiva y energética, que tendría similares propiedades a las del Noni, dándole incluso características afrodisíacas. Pero lamentablemente, por razones sanitarias, no está permitida su importación como fruta natural a Chile.

Luis Cuero y Darío Álvarez, formaron a comienzos de año El Borojo, según comenta Carmen Rodríguez, administradora del local, “ellos emprendieron con una propuesta innovadora trayendo todo el sabor caribeño, donde lo más importante es la calidad de los productos, con frutas maduras, un proceso higiénico de preparación y la conveniencia económica, para que el cliente quede satisfecho en relación a precio calidad”, indica Carmen.

Mangos, Naranjas, Piñas, Duraznos, Guayabas y Sandias, todo bien fresco para el deleite de los transeúntes, es como promociona sus productos invitando a pasar con gracia a un pequeño rincón, un alto mulato en calle Latorre. Al parecer la competencia entre estos locales se ha vuelto estrecha, es por eso que el grita desenfrenadamente en la calle.

Carmen, reitera que no todo es tan fácil como parece, ante mi insistencia de ver siempre el local lleno, “es como cualquier negocio –afirma- hay días buenos y malos, porque depende mucho del clima. Si tú ves lleno siempre es porque quizás justo pasas por aquí a las horas pico”, enfatiza.

Por otra parte, también están los helados que para estas fechas redoblan sus ventas en las calles, con la ventaja de estar siempre al paso de la gente. Sin embargo, lo más importante es la persistencia que han tenido las tiendas de jugo, que comenzaron su ingerencia hace un par de años con un puesto en la feria artesanal que se ubicaba al lado del Teatro Municipal.

Desde esa fecha comenzaron a proliferar por Antofagasta, es de esperar que esta colorida y frutosa costumbre de tomar jugos naturales permanezca, para alivianar el ánimo, pero por sobre todo incluir un producto sano en nuestra dieta diaria que con leche y sin azúcar, reemplace al café o los helados.

Publicado el 04.12.2008