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La Soledad: Una Mirada Ajena

Durante esta semana se desarrolla en Antofagasta el Festival de Cine Europeo, para hoy (jueves 04/06) está la película Kavafis del director griego Yiannis Smaragdis a las 19 horas en Cinemundo a módicos mil pesos, las funciones siguen a la misma hora y el mismo lugar hasta el sábado.

El martes tuve la oportunidad de asistir a la función española, que ofrecía la galardonada película “La Soledad” (2007) de Jaime Rosales, ganador del Premio Goya al mejor director. Ésta fue reproducida en el Teatro Municipal con la grata presentación de la actriz Arlette Ibarra, quien introdujo nuestro viaje a este filme con una óptica bastante distinta a la acostumbrada en la cinematografía popular.

La historia comienza cuando Adela (Sonia Almarcha) decide dejar atrás su pueblo natal, para erradicarse en Madrid junto a su pequeño hijo. Entonces, encuentra apartamento junto a una familia, compuesta por Antonia (Petra Martínez) una señora ya mayor que convive con su novio y sus tres hijas.

Adela hace su vida esforzándose por cuidar a su hijo y encuentra trabajo como azafata. Luego Antonia decide vender su casa, provocando un conflicto de intereses entre sus hijas que no previeron esta repentina decisión.

La historia transcurre lentamente haciendo un retrato de la rutina, en planos que tienen mucho más de fotografía que de cine. Dentro del guión un elemento fundamental son los silencios que provocan conmoción al espectador, pero por sobre todo la banda sonora de la vida misma incitan una atmósfera especial.

Para mi el hilo conductor es la incomunicación, la soledad existencial en que caeríamos todos si ocurriera una tragedia que sobrepase cualquier lógica humana. El hecho primordial de este film, es la muerte del hijo de Adela en un atentado terrorista y una cadena de hechos tan relevantes, que ocurren como si nada en el diario vivir.

El desarrollo económico nos ha vuelto individuales y solitarios, la vida pasa a verse desde afuera con una mirada ajena que nos convierte en espías de la propia existencia. Creo que es ese el enfoque que quiso darle Jaime Rosales a la película, porque si no, no me explico lo de no conocer el rostro de los protagonistas en los primeros 15 minutos de película.

En todo caso, creo que para la mayoría de los asistentes fue una experiencia cansadora, porque a penas terminó vaciaron la sala. No es fácil de ver, hay que acostumbrarse a que constantemente la pantalla es dividida en dos y que como dije anteriormente todo es muy ajeno, me dio la impresión como si los espectadores estuviésemos espiando a este grupo humano tras un árbol o desde alguna ventana.

Publicado el 04.06.2009