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La unión de dos mundos

El doce de octubre se celebra en toda América y algunos lugares de Europa el Día de la Raza, también llamado Día de la Hispanidad, que es la conmemoración del instante en que luego de 72 día de navegación, Cristóbal Colón logró pisar tierra, y aunque en ese momento lo desconocía, el descubrimiento de un […]

El doce de octubre se celebra en toda América y algunos lugares de Europa el Día de la Raza, también llamado Día de la Hispanidad, que es la conmemoración del instante en que luego de 72 día de navegación, Cristóbal Colón logró pisar tierra, y aunque en ese momento lo desconocía, el descubrimiento de un nuevo mundo.

Con esa expedición comenzó la unión de dos mundos que cohabitaban hace siglos sin tener contacto, por lo tanto se dio paso a un intercambio cultural que recaló en muchos ámbitos, pasando por el idioma hasta las creencias religiosas. Asimismo, llegaron nuevos productos que vinieron a enriquecer la ya rica dieta de nuestros aborígenes indígenas.

En el caso de Chile, el primer contacto culinario se dio con los mapuches, que en conjunto con las tradiciones españolas y la influencia francesa, dieron paso a la cocina criolla. Entre los productos introducidos en tiempos de conquista, se encuentra principalmente, el trigo, los cerdos, pollos, vacunos y ovejas.

Los mapuches aportaron entonces productos agrícolas como choclos, diferentes clases de papas y porotos. Según la historia gastronómica chilena, los platos servidos durante épocas coloniales eran bastante abundantes, consistiendo en un almuerzo de por lo menos tres o cuatro platos que culminaban con la ingesta de una infusión, que generalmente era Paico.

Entre los montajes se encuentra abundantes guisos, humitas, chuchoca, el pilco y el locro, además de especies marinas de algas como el cochayuyo y el luche acompañadas de huevos duros. Asimismo, el pan siempre fue un aperitivo fundamental con distintas variantes como la tortilla de rescoldo, el pan español con mucha grasa, y el chileno aplastado o cascarudo.

El postre, consistía en frutas frescas como chirimoyas, frutillas y lúcumas. Luego, comenzaron a llegar especies de partes alejadas de América, como las sandías y melones de Jamaica.

Entre las bebidas, originalmente se consumía mate con alta popularidad, sin embargo quedó atrás con la llegada del té y el café. A mediados del siglo XVIII, en las fiestas adquirió fama el vino chileno junto a la chicha de uva.

Quedan muchos productos más por nombrar que surgieron por esta fusión de sabores, en esta especial fecha es importante celebrar rescatando aquellas comidas que forman parte la historia gastronómica, remontándonos así a épocas que constituyen el pilar de la cocina chilena.

Publicado el 09.10.2008