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RestoNews

Análisis Gastronómico

Lomo A Lo Pobre

Con todo el cuento de la Exponor, jugué poniéndome en el lugar del que invita a una buena mesa a los mineros forasteros, tomando en cuenta todo lo que significa ser el anfitrión. En seguida hice el recorrido en mi mente pasando por todos los restaurantes que participan de Restonomía, sin duda existen muchas opciones atractivas, hoy decidí quedarme con Horno de Barro.

Periodista Gastronómica

Esta decisión parece acertada, por lo que voy al restaurante para elegir las mejores alternativas. A eso de las nueve de la noche fue muy fácil conseguir una mesa, aunque han existido ocaciones, especialmente a la hora de almuerzo, en que he esperado varios minutos.

Al entrar al restaurante seguía pensando en la Exponor. Dichos pensamientos me llevaron a reflexionar sobre la ausencia de identidad culinaria en Antofagasta, ya que aún falta en la ciudad un restaurante que rescate las verdaderas raíces gastronómicas del norte. Sin embargo, Horno de Barro es el único lugar más cercano a los cimientos culturales chilenos en donde se destacan las carnes a las brasas, los contundentes pasteles de choclos y las deliciosas empanadas de horno, entre otros platos.

Le pedí al garzón que me sugiriera qué comer, entre risas le cuento que es una prueba, que debo deleitarme como si fuera una visitante de la Exponor, con lo que inmediatamente me recomienda que deguste el “Lomo a lo Pobre”. Conforme asentí el pedido.

Cuando llegó la preparación, me impresionó la cantidad de comida que contenía la vajilla, estamos hablando de un lomo vetado -aproximadamente 450 grs- sobre papas fritas caseras. Al costado, una porción de arroz con dos huevos fritos arriba y al medio de éstas combinaciones, un morrito de cebolla bien dorada.

De la carne, puedo decir que era una pieza muy generosa, con un punto tres cuartos bien logrado, destacando su jugo al fondo del plato que no cesó de fluir hasta el final de la degustación. Pude saborear claramente una carne ahumada, donde su costra se ve bien marcada por una firme parrilla.

Aunque sé que los acompañamientos son un tanto excesivos, estaban exquisitos. Rompí los huevos fritos untando una papa sobre ellos, así las yemas se derramaron sobre el arroz -¿Pueden imaginar eso?-.

El arroz graneado tenía un sabor tradicional, un poco mazamorriento, con suaves toques de zanahoria y ajo. Lo más tentador fueron las papas fritas caseras, pruebas una y no puedes dejar de comerlas todas.

La cebolla estaba doradita con toques dulzones y una textura crocante. Combinándola con el jugo de la carne y gotas de yema, quedaba una magnifica salsa justa para untar la carne.

Por el tamaño, creo que este plato es de total gusto para un hombre, una preparación que plasma nuestro gusto por la carne y aunque “un plato a lo pobre” no debería tener arroz, los dueños concluyen que esta zona es arrocera por lo que sería imperdonable que faltara la porción.

Por lo tanto, es un restaurante digno de ser recomendado, además el servicio es muy rápido, por lo que no es difícil ubicarse para comer en la hora de colación y seguir con las tareas del día.

-¡A comer un buen Lomo a lo Pobre!-

Publicado el 18.06.2009