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Los protagonistas de la Gastronomía

Los secretos del Horno de Barro

Horno de Barro abrió sus puertas hace más de un año y medio. Los dueños y fundadores del restaurante agradecen la fidelidad del público que semana a semana disfruta de sus comidas y espera con paciencia una mesa el fin semana.

Pamela Maya y Jaime Barro, eran dueños de un pequeño centro de llamados en calle Maipú, aunque el local daba buenas ganancias y no presentaba mayores inconvenientes, vieron en el pallet una oportunidad única para comenzar un negocio.

Jaime, narra el proceso que dio vida al Restaurante Horno de Barro, hoy el centro culinario más exitoso para almuerzos familiares o reuniones en torno a la tradicional comida chilena.

¿Cómo surgió Horno de Barro?
“Todo comenzó con el pallet, ya que en Antofagasta se desecha mucha de esta madera que sirve como estructura para transportar cargas. Y como la idea original era vender empanadas de horno de barro, utilizaríamos los palos como leña.”

¿En qué minuto se transformó en un restaurante?
“La construcción que planeamos al principio era pequeña, la cocina, el horno, una salita para quienes prefirieran comer aquí y una ventana para entregar las empanadas. Entonces el arquitecto me propuso hacer más cosas, nos entusiasmamos tanto que finalmente quedó convertido en un restaurante.”

¿Fue difícil hacer esa inversión?
“Partimos con mucha fe, nos demoramos siete meses en construir esto, la parrilla, el horno, la pérgola, los hice con mis propias manos y la ayuda de un par de maestros. Terminamos si ningún recurso, entonces tuve que convencer a Pamela de vender el centro de llamados para completar la obra.
Sin embargo, desde el primer momento todo fue dándose positivamente, se nos abrieron las puertas para conseguir los permisos y todo resultó.”

¿A qué atribuyes el éxito?
“Es sorprendente lo bien que nos ha ido, me pongo a pensar y no dimensiono las razones de tanto éxito. Pero tengo claro a qué se debe la calidad de nuestras preparaciones, ya que me preocupo personalmente de elegir y comprar cada producto, supervisar los sabores de los platos, además de resguardar un buen servicio para los clientes”.

Un comienzo prometedor

Pamela, contadora de profesión, es la encargada de llevar las cuentas del local. Si bien, fue difícil para ella decidirse a vender el centro de llamados, siempre apoyó la idea de formar este negocio que hoy les trae muchas satisfacciones.

¿Cuál fue la decisión más difícil?
“Sin duda que vender el centro de llamados y en general tener que endeudarse para hacer realidad este sueño.”

¿Qué te hizo confiar en el proyecto?
“Hubo una señal importante para mi, porque desde siempre mi papá ha sido bien escéptico con todo, pero cuando vinimos con él a visitar el terreno mostró su aprobación por la idea de inmediato, eso me impulsó a seguir en esto.”

¿Cómo recuerdas el primer día del restaurante abierto?
“No hicimos publicidad, sólo 200 volantes, que ese mismo día como a la una de la tarde Jaime salió a repartir cerca de la Intendencia. Era imprevisible lo que pasaría, al final fue maravilloso porque se llenó y hasta llegó la intendenta (Marcela Hernando) a almorzar.”

¿Qué tienen preparado para este 18?
“Ampliamos el restaurante, por lo tanto podrán entrar más personas a disfrutar de música folclórica en vivo, también vamos a doblar la cantidad de empanadas, y estarán las tradicionales delicias de siempre”.

Publicado el 18.09.2008