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Análisis de Bebestibles

Mediodía en el Café 2 Rombos

Flashbacks de ocasiones especiales se vinieron a mi cabeza cuando recorrí visualmente cada rincón de este local -que cuenta con una cuidada decoración- en la que cada elemento concuerda armónicamente con el otro, creando una sensación de tranquilidad moderna dentro del caos urbano.

Largos momentos de espera y más de un dolor de cabeza tuve que aguantar mientras realizaba trámites por distintas entidades ubicadas en el centro de la ciudad. Sin embargo acudir al “downtown”, permite que visite alguno de los variados cafés que se ubican por el paseo Prat o en calles cercanas a éste.

Al parecer, los días fríos ya se avecinan y sin duda beber un buen café o un azucarado chocolate caliente, comenzará a ser una alternativa que muchos no dejarán pasar.

Al pensar en visitar uno de estos lugares, el primero que se me viene a la cabeza es el Café 2 Rombos, ya que allí entregan un excelente servicio y posee un buen ambiente.

La ubicación de este espacio, a sólo pasos de la concurrida calle Prat, es ideal ya que su ubicación es realmente central y porque al mismo tiempo posee cierta intimidad que le entrega el edificio que lo cobija.

Al llegar cerca del mediodía, me senté alegre en la barra del local y pedí un exquisito Café Mocca de tamaño pequeño, que fue preparado con gran rapidez y delicadeza por el joven dueño del recinto.

Justo antes de degustar el café, despojo el sabor del cigarrillo de mi boca con un trago de soda para apreciar completamente el intenso sabor de esta bebida caliente que me encantó desde el primer instante que percibí el sugerente aroma que desprendía.

Flashbacks de momentos especiales se vinieron a mi cabeza cuando recorrí visualmente cada rincón de este local -que cuenta con una cuidada decoración- en la que cada elemento concuerda armónicamente con el otro, creando una sensación de tranquilidad moderna dentro del caos urbano.

Acá las paredes adornadas con mosaicos de músicos tan dísimiles como el trangeneracional David Bowie y los penquistas de los Bunkers, se mezclan con murallas pintadas con motivo cinéticos.

Es así como visualizo a mujeres y hombres solos, que se dedican a beber café y revisar la prensa. Otros en grupos grandes o pequeños, conversan sobre trabajo y proyectos, mientras que cerca de la entrada un trío de mujeres de mediana edad, relatan sus parte de sus vidas, como si no hubieran visto en meses, quizás años.

Justo en el momento en que se venían ideas vagas acerca de trabajo y disfrutaba de la música house que reina en el lugar, una cara conocida me saluda gentilmente, se trata de “la Maca”, una ex compañera de universidad, que al igual que yo (supe despúes), entró a 2 Rombos a disfrutar de la calidad de un buen café, después de una agotadora mañana de trabajo.

-Hola Pablo, ¿cómo has estado?- dijo.

Le respondo cordialmente y comenzamos a conversar de cómo ha sido nuestra vidas en estos meses, que no nos hemos visto. “La maca”, pide un Café After Eight de tamaño grande y me cuenta que siempre que el tiempo se lo permite, viene por uno similar, pues es el único lugar de la ciudad donde la mezcla de chocolate y menta queda deliciosamente bien preparada.

La conversación sigue, mientras la mañana se despide e intuyo que la hora del almuerzo ha llegado, pues ensaladas frescas, comienzan a ser servidas por distintas mesas. Los clientes se han renovado, es la hora en que ejecutivos y ejecutivas de todas las edades llegan para disfrutar de las tres variades de estos apetitoso platos bajos en calorías y colesterol, la Ensalada César, la Griega y la New York, esta última con un sabroso sabor agridulce.

Tengo hambre, pero mi amiga se debe ir y no deseo almorzar solo, pero recuerdo las generosas porciones de quesadillas que vendían en el lugar. Le pregunto al dueño, si es que todavía las hacen y me dice que sí. Entonces pienso que por la tarde invitaré a algún amigo parque sería muy egoísta de mi parte deleitarme de esta apetitosa preparación sin compañía alguna.

Publicado el 16.04.2009
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