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Análisis de Bebestibles

Médula: Entre el buen gusto y la autenticidad

El sabor más exquisito de la noche, llegó cuando la garzona con una simpatía enorme trajo el Medd Fingers, que es un plato individual consistente en una lasaña de nachos con salsa de tomates, cebolla, pimentonos rojos, crema y queso.

Durante mis diarias caminatas desde el trabajo a casa, siempre paso por fuera de un local blanco inmaculado, que sobresale por las luces de neón azules que se aprecian dentro del lugar. Las ganas de ingresar nunca me faltaron, pero sí el tiempo para hacerlo.

Sin embargo, este fin de semana fue diferente y pude comprobar porqué había tenido tan buenas referencias de este nuevo pub llamado Médula.

Y es que no hay nada mejor que salir de copas y resguardarse en un sitio que tiene onda, estilo y es innovador en cuanto a estética y ambiente.

El recinto que cobija a este bar es una casa de dos pisos que está totalmente refaccionada, simulando ser un bar under ochentero, pero con tecnología de esta década. La mejor impresión me la llevo cuando llego a sentarme en la barra iluminada, que posee luces verdes sobre un fondo negro. En ese mismo instante pienso, que hay buen gusto involucrado y me alegro por haber venido.

Lo primero que llega a mi mano, es una elegante copa llena hasta el tope con un líquido azul cubierto de hielo. Es la especialidad de la casa y lleva por nombre Médula. Su composición es simple, hecha a base de vodka y jugos de frutas, pero la impecable presentación y el llamativo color que desprende lo vuelve un producto que obligadamente se debe probar.

Detrás de mí, una pantalla gigante proyecta videos músicales de música pop actual y refrescante. Sin ser fanático del estilo, me acaloro con videos sugerentes donde la piel reina. Estrellas como Beyonce, Christina Aguilera o de la nueva chica que causa estragos mundiales, Lady Gaga.

Pienso que es necesario resaltar la capacidad que tiene Médula de ser un sitio abierto a todo tipo de público que busca espacios más alternativos y donde no se limita la libertad de expresión de los individuos y eso me parece excelente, pues lugares así siempre faltan.

En la sala que está al comienzo y da a la calle, existen espacios bien aprovechados que permiten que parejas se sienten en los bordes de las ventanas a disfrutar de la rica carta que entrega este bar.

El sabor más exquisito de la noche, llegó cuando la garzona con una simpatía enorme trajo el Medd Fingers, que es un plato individual consistente en una lasaña de nachos con salsa de tomates, cebolla, pimentonos rojos, crema y queso. Un detalle muy importante, juega la presentación de todos los platos y tragos que van finamente arreglados, logrando un estimulante efecto visual que provoca tentación por probarlos.

Para conocer el lugar en su totalidad, me dirigí al segundo piso, donde una sala de tamaño mediano alberga algunas mesas, en las que grupos grandes de personas charlan enfiestadas y ríen sin parar al son de la música y de las imágenes de un plasma que emite los mismos videoclips poperos que suenan abajo.

Converso por ahí, reconozco algunas caras y deseo quedarme, pero las obligaciones están primero, el sábado es un día laboral para mí, así que debo marchar. Pero no, sin antes beberme una espumante michelada de corona con tabasco. ¡Salud!.

Publicado el 04.03.2009
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