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Análisis Gastronómico

Nueva carta en Cantaba la Rana

Aunque el frío irrumpe en mi, lucho contra él y decido salir a degustar a uno de mis restaurantes favoritos por su ambientación y buena gastronomía en Iquique, Cantaba la Rana.

Periodista Gastronómica

Como sé que disfrutar de una buena mesa va más allá de sólo comer, busco una rica experiencia para deleitarme y hacerla perdurar en mente, así llegué a Cantaba la Rana, siguiendo mis instintos y buscando algo de familiaridad en Iquique.

Ya habían anunciado su renovación de carta y cuando entré, Rafael Iturra, socio del restaurante, lo confirmó invitándome -algo presuntuoso- a degustar algunas novedosas exquisiteces.

Instalada en el sector fumadores, comencé con un pisco sour peruano ($3.500), que como sorpresa encontré  un cambio de formato dejando atrás la típica copa tulipa, por un vaso corto, con las tradicionales gotas de amargo de angostura y bien espumoso. Debo confesar estaba exquisito, además su valor agregado es ser compuesto por pisco peruano y para que andamos con cosas, el pisco peruano es maravilloso.

Para comer, comencé con Ceviche a las Brasas ($6.900) ¡Quién diría que tendría el placer de comer algo que para mis papilas es completamente innovador! Y definitivamente no imaginaba hasta ese entonces que podía existir esta preparación en caliente.

En montaje, un plato bello que rescata la chala (hojas de choclo) formando algo así como una canoa. En textura, cubos grandes rebosados de salsa de ají amarillo y chicha de jora -que es de maíz molido-. En sabor innovador, un ahumado alimonado, la verdad es que estuvo sublime, es casi para emocionarse comer esta preparación, y detalles como el camote glaseado y unas láminas de yuca frita, le dan todo el estilo.

Luego seguí con un Carré de Cordero ($7.900), una imponente pieza de cordero bien dorado, que a la distancia se percibía la larga reducción que tenía. De guarnición polenta sellada en aceite de oliva, con una salsa peperonata y unas cuantas cebollitas perlas caramelizadas en aceto balsámico.

Cuando tengo el gusto de saborear una preparación que necesita más de una hora de cocción para llegar a su punto, me gusta, porque reconozco que la gastronomía se ha inclinado a simplificar demasiado y hacer una receta como esta se necesita bastante tiempo. Por otra parte, me encantó el concepto, es una elaboración con claras tendencias rescatistas de culturas aledañas, como los argentinos con su mítica polenta con peperonata.

Para finalizar no podía faltar un postre, Mouse de Chocolate con mermelada de naranja artesanal ($2.900), que para templar papilas estaba fino y delicado, perfecto para aquellas que gozan con el chocolate, de seguro lo disfrutaran hasta la última cucharada.

Definitivamente Cantaba la Rana es un restaurante que cautiva con sus ceviches y la ambientación que logra sacar al comensal de la realidad de la vida cotidiana. Muy bueno.     

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