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RestoNews

Análisis Gastronómico

Ostión en Capelleti

Hace varias semanas que cada vez que paso por la costanera -a la altura de la canchas de las almejas- veo que un bonachón chef italiano convertido en estatua me invita a comer, su llamativo rojo, me persuade para creer que ahí encontraré unas buenas pastas. Me decido y paro frente a un lujoso hotel, justo al costado está Tarantella Trattoria.

Periodista Gastronómica

Cuando entro, me encuentro con un espacio ambientado completamente en una Italia urbana, explotando esos románticos rincones de Venecia, en grandes imágenes plasmadas en las paredes del lugar. No podía esperar menos, una mantelería típica, a cuadros rojos y blancos, todo cuidadosamente delicado.

Resuelvo sentarme en la terraza, ya que vengo a una hora donde el calor hace pasar rabias. Menos mal que la frescura del espacio está compuesta por una amable brisa marina que me ayuda a estar completamente satisfecha con el momento.

Ya acomodada, se acerca un joven garzón y me entrega la carta. Amablemente comienza a instruirme sobre las preparaciones. Como a mí me gusta conversar, traté de sacar el máximo provecho a su entusiasmo. Hasta que por fin me decido por un “Ostión en Capelleti, con salsa Roquefort” ($7.900).

Mientras espero mi plato, me imagino estar ahí a la hora del atardecer, creo que debe ser magníficamente recomponedor después de un largo día de trabajo. Aparte, toda la estética italiana le da un romanticismo soñado al lugar.

Cuando llega mi pedido, veo un plato con unas imponentes piezas de pastas rellenas -me es inevitable pensar en lo minucioso que tuvo que ser el chef para cerrar los dobleces- sobre una cremosa salsa, que con ternura comienza a entregar ese aroma a queso infaltable en un pasta y sobre cada pieza posa un nido de cebolla morada acaramelada.

Obviamente, lo primero que hago es partir un capelleti por la mitad. Lo que yo esperaba era un ostión completo por pasta, pero no, el ostión estaba picado en rodajas y la pasta estaba realmente rellena de este molusco. Al cortar la pasta me fijo en la cocción, especialmente en el punto y estaba muy bueno, perfectamente al dente.

Cuando comienzo a combinar, los sabores se me hacen majestuosos, pequeños toques agridulces de la cebolla acaramelada más la salsa, lo hacen quedar suave, cremoso y fino en el paladar.

Pedí que me maridarán el plato con una copa de vino, la elección por la administradora fue un tinto de cepa carmenere “Medalla Real” de la Viña Santa Rita. Slovena Yoma, la administradora, me explica que me da este vino a maridar porque cree que la tradición de esta viña es perfecta para este plato, donde se potenciarán los sabores para sentirlos en mi paladar. Slovena no pudo estar más acertada, fue perfecto.

Para cerrar mi degustación, se acerca el barman de Tarantella a tentarme con un último bebestible, me dice que es el trago del restaurante, y que no me puedo ir sin probarlo, como lo he pasado tan bien, accedo rápidamente. El trago consistía en vodka, licor de chocolate y jugo de naranja. Exquisito, es como un postre, un bombón de naranja. Templador de papilas, se siente suave a pesar de estar compuesto por vodka.

No puedo evitar llamar al chef, darle mis felicitaciones y entregarle mis mejores augurios para que tenga una venidera estadía en este restaurante.

Buenísimo, merece aplauso. Un servicio joven, pero muy atento y capacitado para entregar un momento agradable a cualquier comensal.

Publicado el 04.03.2009
  • cristian pizarro canto

    tarantella restaurant compuesto de un equipo de trabajo joven en el rango de edad,pero de una mente muy amplia en la alta gastronomia,llevo 3 meses en antofagasta trabajando como chef y este restaurant esta dentro de los mas destacados por su cocina .felicitaciones ..saludo a los colegas ; Eduardo,Gonzalo,Vania,Michell,Maria,Georgina,Cristian:ALTA COCINA……

  • cesar veragua

    Hoy disfruté a la hora de almuerzo una pasta emocionante, con un gran aroma que debatía entre las fragancias marinas y el mejor jardín de hierbas papardelli serriatta (creo que así se llama) te convertiste en mi favorito.
    ¡Felicitaciones! nos hacia falta algo así en Antofagasta.