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Los protagonistas de la Gastronomía

Pedro González, garzón

La llegada inesperada de un hijo trae consigo la urgencia de tomar muchas decisiones, providencias que marcan etapas tanto en la vida de los padres como en la preparación de la familia para acoger amorosamente al recién nacido.

Pedro González, era estudiante de periodismo y combinaba sus estudios con el oficio de garzón. Al recibir la noticia de que sería padre, tomó la valiente decisión de congelar sus estudios para ponerse a trabajar de lleno, preparando de esta manera la llegada de su primer hijo.

¿Fue difícil para ti tomar esa medida?
“No tanto, con la madre de mi hija asumimos un compromiso. A ella le faltaban sólo dos años para terminar su carrera de medicina, por lo tanto lo mejor era que se titulara ya que al salir va a tener una buena remuneración, que nos permitirá mejorar nuestra situación y completar mis estudios.”

¿Cómo compatibilizas tu trabajo con el rol de padre?
“En general bien, los horarios de garzón te permiten disfrutar con tu guagua. Además me encanta regalonear a mi hija, sacarla a pasear, jugar y compartir con ella, en ese sentido soy súper preocupado. Cuando nació trabajaba en un salón de té de la avenida Brasil que ya no existe, el Samovar, en ese lugar trabajaba de las cinco de la tarde hasta las diez de la noche, así que tenía gran parte del día para atender a mi hija. Y aquí en el Horno de Barro, también tenemos turnos en los que es posible conciliar con el cuidado de un bebe.”

Entonces, has estado muy involucrado en su crianza
“Claro, sobre todo porque nos organizamos bien para que mi pareja no perdiera clases. Con decir que dio a luz un día viernes y al lunes siguiente ya estaba de vuelta en clases, ese desapego fue difícil para ella, por lo que mi papel de padre fue súper importante en ese momento.”

¿Cómo lo tomaron sus familias?
“Todo bien, en mi casa estamos totalmente acogidos: mi hija es la regalona. Están dispuestos a ayudarnos para que salgamos adelante, yo creo que lo vamos a lograr, aunque igual hay veces en que me desespera un poco la situación y preferiría hacer algo para terminar mis estudios antes. Sin embargo, las cosas tienen su propio tiempo de duración para que resulten.”

Más que un trabajo

Muchos jóvenes deciden tomar el trabajo de garzón para ayudar con sus finanzas, pero no tan sólo por la buena cantidad de dinero, también porque es una oportunidad para conocer de cocina e interactuar con nuevas personas.

¿Qué significa para ti ser garzón?
“No es para nada una pega sacrificada, yo personalmente me divierto mucho. Porque a través del tiempo se aprende a como interactuar con los distintos clientes sin ningún problema.”

¿Qué has aprendido sobre la gastronomía?
“Bastante, desde que empecé trabajando en el Blue & Gallery que eran platos más sofisticados, ahí me dieron la oportunidad de hacer un pequeño curso con profesores de la Escuela de Sommeliers de Chile, para montar maridajes. Después trabajé en algunos salones de té y cafeterías, en las que aprendí sobre cafés a reconocer los distintos granos, los tipos de té para hacer infusiones.
En el Horno de Barro, he conocido detalles de la comida chilena que uno no se atreve a probar, como los interiores prietas y chunchules, me di cuenta que con la cocción justa igual quedan excelentes.”

¿Qué esperas para el futuro?
“Aunque me ha dado buenos dividendos, no quiero ser garzón para siempre, por eso espero que mi pareja termine satisfactoriamente su carrera ahora en noviembre, para retomar mis estudios. Luego quiero especializarme en publicidad, creo que sigo esforzándome como hasta ahora lo conseguiré, para darle también una buena vida a mi hija.”

Publicado el 12.06.2008
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