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Análisis de Bebestibles

Saboreando Chilenidad en Horno de Barro

-¿Han sentido unas ganas locas de comerse un buen pedazo de carne asada?- Bueno, yo sí, además creo que el acto de hacer un asado es parte de la cultura culinaria chilena, es por eso que cuando tengo el deseo profundo de saborear una exquisita carne, simplemente lo hago. Esta vez opté por salir a […]

-¿Han sentido unas ganas locas de comerse un buen pedazo de carne asada?- Bueno, yo sí, además creo que el acto de hacer un asado es parte de la cultura culinaria chilena, es por eso que cuando tengo el deseo profundo de saborear una exquisita carne, simplemente lo hago.

Esta vez opté por salir a buscar ese suculento trozo de res, cerdo o pollo con sabor ahumado propio de una parrilla chilena. Fue cuando recordé que en calle Washington, llegando al mall, está el Restaurante Horno de Barro, y como es la costumbre de este lugar, que mejor que ir con tu familia. Además, las parrilladas están hechas para compartir.

Por lo tanto, convencí a mis papás para que me acompañaran, aunque están habituados a hacer el asado en casa, igual logré sacarlos bastante motivados por conocer un lugar en que aún sirven empanadas y terremotos todo el año.

Al llegar, el sonido de la música chilena, algo detonó en mi humor, aunque me sentía cansado por el trabajo, esas cuecas que son parte de la promoción “Abril, Cuecas Mil”, me motivaron y empecé a golpetear la mesa en que me había ubicado cómodamente con mis padres.

El ambiente era patriótico, en una pérgola a la chilena, con la presencia de la parrilla chirriante que me hacía agua la boca. Decidimos pedir una parrillada para dos, ya que es bastante contunde. Y con un par de agregados de ensalada, es posible que comamos los tres. El precio, bastante barato, $17.800 con aperitivos y media botella de vino incluido.

Probé un trozo de lomo que de deshizo en mi boca, exquisita experiencia. Comí bastante, hasta que no puede más, incluso me di el lujo de compartir un trocito de prieta, embutido a base de sangre de res, que me encanta.

Luego vino la hora de la sobremesa. Entonces, con mi mamá optamos por pedir terremotos, mi papá pidió otra botella de vino, para seguir disfrutando de la noche, bastante animada por el grupo Recobeco.

Para mí, lo único que faltó, es que la gente de verdad se animara a bailar. En fin, quizás se quedan sentados pensando lo mismo que yo, que otro salga primero para seguirlo.

Publicado el 02.04.2009