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Sensación Blanca en Café 2 Rombos

– ¡Es una fiesta electrónica, como un sensation antofagastino!- insistió Loreto. -¿Y hay que ir de blanco?- pregunté evocando el evento dance anual que se celebra en muchas capitales del mundo desde el año 2000. -Claro pues, es una condición que puso el cumpleañero-

El día estuvo muy nublado y frío, a pesar de aquello, la gente se veía feliz por las calles, mi parecer fue que se debía a la cercanía de un fin de semana largo, gracias al día del trabajador. De pronto cuando cruzaba la calle para llegar a mi oficina después del almuerzo, me llamó mi amiga Loreto para invitarme a un cumpleaños de un amigo suyo, que se celebraría en el Café 2 Rombos .

Yo que obviamente pensaba salir a celebrar el día del trabajador y así tener buenos motivos para descansar ese viernes primero de mayo feriado, no accedí inmediatamente a la propuesta, pues me daba lata pensar en ir a un lugar lleno de extraños.

– ¡Es una fiesta electrónica, como un sensation antofagastino!- insistió Loreto. -¿Y hay que ir de blanco?- pregunté evocando el evento dance anual que se celebra en muchas capitales del mundo desde el año 2000. -Claro pues, es una condición que puso el cumpleañero-.

Entonces, para mi el panorama se transformó un poco preocupante, obviamente jamás he pensado en comprar pantalones blancos, sería ridículo para mi, un hombre de 30 años, por lo que no cumplí con parte de la norma, a pesar de aquello, mi torso lo vestí de blanco, para no ser excesivamente suversivo.

A las 12 en punto llegué a la casa de la Lore, luego de tocar el citófono apareció por las escaleras del edificio radiante de pies a cabeza con un conjunto impactante para su esbelta figura, ahí me animé más.

Fuimos hasta calle Latorre a la altura del Paseo Prat, mientras nos acercabamos al local notamos las luces que convertían al lugar en un excelente ambiente para celebraciones. Esta vez, el cumpleaños era del dueño del Café Dos Rombos, Manuel Tabilo, quien nos recibió en la entrada para invitarnos a tomar una copa de vino tinto, de cepa carmenère.

Nos acercamos hasta la barra. El ambiente ya estaba animado con la mayoría de las personas vestidas de albo, yo empecé a picar algunos pistachos y aceitunas sevillanas, mientras recorría el lugar con la mirada y pensaba que sería un excelente pub si funcionara así por las noches. Mientras sostenía mi copa para saborear el vino, noté que el lugar estaba repleto de hombres, algo así como seis mujeres contando a la Lore.

Me dirigí a un arrimo adornado con luces fluorescentes y saqué unos rollitos de jamón con queso de cabra, saboreando esa combinación comencé a recorrer el lugar donde todos conversaban animadamente apreciando los bits de la música.

Jamás había notado los murales de músicos chilenos (Los Bunkers) que hay en algunos rincones, se veían increíbles adornando el ambiente junto al DJ. Al final, la Lore tenía razón, fue una buena fiesta y conocí a mucha gente nueva que disfruta de los ritmos electrónicos tanto como yo.

Publicado el 06.05.2009