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Sistema de Castas: El Derecho a la Igualdad

Todos los que conformamos nuestro planeta somos iguales sin importar procedencia, posesiones o expectativas de vida. Sin embargo, tenemos creencias y costumbres que determinan todo lo anterior.

India por ejemplo, posee un sistema tradicional con ciertos parámetros que ponen de manifiesto la estratificación social a la cual pertenecen.

Los hindús creen férreamente en que la procedencia de un ser humano determina lo que ha de hacer durante toda su vida. Los brahmanes (sacerdotes) tienen en sus manos las enseñanzas de los textos sagrados;  los kshatriyas (clase político militar) son responsables del poder guerrero y político del país; los vaishyas (comerciantes) simplemente se reflejan en el pueblo y los shudras (esclavos) son siervos de las clases anteriores.

Los cuatro  mencionados dan origen al sistema de castas indio y por debajo de todos ellos se encuentran los intocables, catalogados de contaminados y completamente impuros.

Lo que precisa la pertenencia a una casta u otra es la ley del Karma, que es el efecto de acciones positivas y negativas a través sucesivas reencarnaciones sujetas a una persona para avanzar en el sendero de la vida hasta alcanzar la santidad.

Todo lo anterior se contrapone en un lugar sagrado, Rishikesh ciudad donde nace de la diosa Ganga el río Ganges, sagrado por cierto y lugar obligado a visitar al menos una vez en la vida por todos los Hindús.

Allí se venera a Shiva, dios de la destrucción, porque es la forma de que exista creación, los sabios dicen que para nacer una mariposa debe morir la oruga. Además, Shiva es el dios de la salvación, porque bebió todo el veneno del sagrado río para liberar a su pueblo.

Rishikesh es un lugar a los pies del Himalaya donde los mantras se escuchan a lo largo del día, foco mundial del yoga y lugar donde se cuenta y vive la historia de amor sin barreras que un día aquellos indios de corazón noble lograron imaginar.

De las manos de un bramhan se dirige una escuela muy especial, donde hijos de sacerdotes acuden a la misma para recibir lecciones de las santas escrituras y continuar con la tradición que pertenece a su casta.

Aquel maravilloso hombre hizo algo inimaginable, aceptó un niño que provenía de los intocables, aquel muchacho era sumamente golpeado y vejado por su padre  hasta hacerlo completamente infeliz y desdichado. Lo cuidó e incluyó a sus lecciones para que recibiese aquellas enseñanzas de las escrituras, pasando por alto las normas sociales de su país lo transformó en bramhan en un pedazo de tierra santa para el hindú.

Actualmente éste hombre es apoyado por muchos,  el gobierno hace lo posible para cambiar la historia dando posibilidades  de integración y desarrollo a los más desvalidos. En conclusión, el derecho de igualdad y superación es maravilloso.

Algunos persiguen la felicidad y otros la crean -¡Hasta el próximo jueves!-

Publicado el 23.07.2009