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Análisis Gastronómico

Sol Oriental: Un templo de cocina oriental

Ad portas de comenzar el retorno a mi hogar, me parece imperdible asistir a un restaurante tan cosmopolita como Sol Oriental.

Periodista Gastronómica

A sólo horas de embarcarme le pedí a Paz, mi hija y compañera de viaje, que me acompañara a la última salida a comer en Iquique, su reacción fue inmediata – ¿Dónde vamos?- escuché. Iríamos a Sol Oriental, ubicado en  J. Martínez a cuadras de Cavancha.

El propio dueño Hua Fang -más conocido como Fabio- reconoce que más de dos mil preparaciones caracterizan al Sol Oriental, variedad que sus comensales agradecen tras 12 años de tradición en Iquique. Una cocina reconocida a nivel nacional por su sabor oriental.

Cuando llegamos, a ambas nos gustó el lugar, Paz comentó de inmediato que es un lugar bello, con mucha madera y amplios ventanales que hacen expedita las entradas de luz, una decoración simple, pero muy grata.

Comenzamos nuestra degustación con un tiradito de lenguado en dos salsas ($9.000). El tiradito son láminas de pescado crudo con un corte un poco más ancho que del carpaccio. En esta ocasión, dentro del plato hay dos tipos de preparaciones, la primera es un Tiradito a la Oliva ($7.000) y la otra es un Tiradito en Salsa Amarilla ($7.000).

El primero bañado de aceite de oliva extra virgen, con alcaparras espolvoreadas en el plato, estaba muy fresco, una preparación sencilla que potencia lo mejor de un pescado recién salido del mar.

El segundo más llamativo de amarillo fuerte, con sazones de comida peruana, lo caracterizaban toques de picor por unas pintas de locoto y una cremosa salsa de ají amarillo. Esta preparación a mi gusto fue sublime, algo que no había probado y que marcó mi ruta gastronómica.

Luego, seguimos con una comida típica pakistaní, donde un Kabab de pollo acompañado con Chapati ($5.000) llegó a la mesa. Debo reconocer que nuestra ignorancia fue suprimida por el dueño quien amablemente nos enseño a degustar esta preparación.

Los kabab consisten en carne molina hechos cilindros, sobre salsa de yogurt con cilantro. Y las chapati son masas indias, algo similar a las tortillas de maíz, pero de trigo. La gracia de esta comida es que se cortan los kabab en trozos pequeños para rellenar retazos de chapati y ponerle su salsa para luego ser degustada.

Es una comida que a diferencia de nuestra idiosincrasia se come con la mano, y se recomienda hacerlo. Considero que así se puede disfrutar de las verdaderas raíces. Para que estamos con cosas, no hay nada más liberador que comer con las manos.

Mucho sabor, demasiado para mi costumbre, notas de variados condimentos se pueden vislumbrar en el ambiente, donde las culturas se hacen explícitas en una ciudad de zona franca. Tendencias y costumbres distintas sacian el placer del buen comer en este restaurante.

Como dato, les cuento que si llegan con mucho calor al restaurante, no duden en solicitar un agua de aloe vera bien helada, bebestible que hidrata y quita la sed del momento. Muy buena.

Más que gustarme, siento que será un templo de aprendizaje imprescindible para mi educación gastronómica y eso me anima a volver cuantas pueda.

Muy recomendable, es un lugar de parada imperdible en Iquique.

¡Qué lo disfruten!