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Sonic Youth: Tormenta sónica sobre Santiago

Los 4 miembros de la banda, más el nuevo bajista Mark Ibold, causaron furor extremo. Las guitarras de Thurston Moore y Lee Ranalado sonaban como metralletas sónicas que disparaban balas sonoras. Una apertura que nos dejó a todos con la boca abierta.

El concierto más esperado por mí y por mucho, era el de Sonic Youth. La ruidosa banda de Nueva York tenía una gran deuda con Chile y la saldó completamente, dejando a los 9 mil asistentes con la boca abierta, ya que nunca habíamos presenciado una banda que se entregara tanto en escena.

Para ver a la “juventud sónica”, Rodrigo y yo partimos cerca de la 5 de la tarde a la estación de metro “Parque O’Higgins”, allí nos esperaban César y Francisca, que al igual que nosotros, habían viajado desde Antofagasta para presenciar este espectáculo único y tal vez irrepetible.

Después de caminar buscando botillerías para comprar alguno que otro bebestible, llegamos al departamento de Paulina, desde la enorme terraza podíamos ver perfectamente el lugar donde se realizaría el concierto. Todos ansiosos conversábamos rápidamente sobre qué canciones queríamos escuchar, pero nunca imaginamos lo que nos esperaba.

Y aunque el día anterior habíamos presenciado un show de improvisación por parte del batero de la banda Steve Shelley y de uno de sus guitarrista, Lee Ranaldo, junto a otros músicos experimentales, en el centro artístico Matucana 100, ver  a Sonic Youth íntegramente, es otra cosa completamente diferente.

Los tickets anunciaban que el show comenzaría a las 9 de la noche, por lo tanto, a las 19:15 horas, ya nos encontrábamos caminando a la arena. A medida que nos acercábamos al lugar, podíamos ver a la fauna sónica que llegaba al lugar desde distintas direcciones. En sus caras se podía ver, que cierto nerviosismo los acompañaba.

Después de algunas bandas teloneras que muy pocos pescaron, recién a las 21:20 horas se hizo presente en el escenario Sonic Youth, las luces bajaron y la melodía de “Teenage Riot”, una de sus canciones más clásicas dejaron a cada uno de nosotros eufóricos.

Los 4 miembros de la banda, más el nuevo bajista, Mark Ibold, causaron furor extremo. Las guitarras de Thurston Moore y Lee Ranalado sonaban como metralletas sónicas que disparaban balas sonoras. Una apertura que nos dejó a todos con la boca abierta.

El show transcurrió con canciones como “Bull in the Heather”, “Incinerate,” “Hey Joni” y la expectacular “Cross the Breeze”, que al momento de comenzar hizo que todo el recinto retumbara. La particular voz de Kim Gordon se escuchaba preciosa y sus bailes y movimientos la disfrazaban de adolescente sónica para siempre.

Los miembros de la banda y la fanaticada jugamos un papel de simbiosis perfecta, ya que si ellos metían ruido, nosotros les devolvíamos la mano chillando, gritando y saltando. El show era tal cual uno ve los conciertos de rock por la televisión. Gente encima de los otros, llantos y actitud.

La puesta en escena de los sónicos es bastante sencilla, algunas luces que van cambiado de color y unas visuales que ellos mismos hacen, sin embargo detrás de los amplificadores se podían ver alrededor de 15 guitarras, que a medida que el show transcurría se iban cambiando.

El repertorio estuvo volcado a su disco más clásico, el “Daydream Nation”, que el año pasado cumplió 20 años de su salida y que fue nombrado por revistas especializadas como el mejor album de los años 80’s.

Los momentos más especiales llegaron con canciones como “Mote”, “Zchizophrenia” o “Kool Thing”, las cuales fueron coreadas por el público que no paraba de alabar a la banda.

La banda además presentó dos canciones que serán parte de “The Eternal”, el nuevo álbum que verá la luz este mes y oscuras canciones de sus primeros discos como “The Burning Spear” y “Shaking Hell”.

Y aunque los sónicos hoy estén cerca de los 60 años, es imposible verlos como abuelos. Su postura radical logró ovaciones de parte del público. Su estilo único dejó perplejo a más de alguno y su hermoso ruido nos pegó una bofetada a todos. Increíble y magnífico.

Al final de las casi dos horas de concierto y de 18 largas canciones, mis amigos y yo, decidimos, que lo mejor era lárgarse a casa, pero no sin antes buscar alguna fuente soda que nos cobijara para comentar lo que habíamos vivido y para calmar nuestra hambre y sed. Por supuesto, lo logramos.

Publicado el 02.04.2009
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  • rodrigo

    buenisimo !!!!
    uno de lo mejores conciertos visos en chile
    lo mejor

    saludosss

  • SEBA

    Como lo cuentas, me hubiese gustado estar ahí,
    aunque no me gusten mucho, pero me imagino la
    emoción y vibra, similar a cuando vi por primera vez a
    Morrissey :p

    saludos estimado