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Análisis de Bebestibles

Terremoto en el Horno de Barro

Fue por eso que quise ir en busca de un trago que es toda una institución nacional, me refiero al conocidísimo Terremoto, que ha sido bebido con mucho agrado por compatriotas y extranjeros que han caído rendidos por su dulzura y efecto emborrachador.

Para disfrutar de las costumbre culinarias propias de nuestro país existe un lugar único en Antofagasta, que además de deleitar a sus visitantes con sabrosos pasteles de choclo o suculentas parrilladas, ofrece postres tan chilenos como el mote con huesillos, estoy hablando de Horno de Barro.

Ubicado en pleno centro, este restaurant presenta un diseño y una decoración acorde con las raíces campestres que tanto me gustan y que son difíciles de encontrar por esta zona del país en una fecha que no sea la de Fiestas Patrias.

Fue por eso que quise ir en busca de un trago que es toda una institución nacional, me refiero al conocidísimo Terremoto, que ha sido bebido con mucho agrado por compatriotas y extranjeros que cayendo rendidos por su dulzura y  efecto emborrachador.

Para los que no saben existen muchas historias respecto al origen de este particulpar cóctel, una cuenta que esta mezcla se viene ofreciendo desde los años 30’s en los bares de San Diego en la capital.

En cuanto a su nombre, existe una leyenda que dice que se debe a la sensaciones que deja su borrachera como sentirse muy mareado y con temblores en la piernas.

Otra historia dice que un periodista alemán que se encontraba cubriendo el terremoto de 1985, se encontraba en el bar El Hoyo y para burlar el calor le pidió al garzón que le diera vino con helado y que al tomarse rápidamente el vaso y luego levantarse, exclamó en un primitivo español -¡Esto sí que es un terremoto!- y que desde aquella ocasión se ha comercializado con tal nombre.

Después de esta información cultural les cuento que apenas llegué a Horno de Barro, me dirigí a su barra y pedí inmediatamente una jarra de Terremoto ($ 2.500), la cual contiene medio litro de un sabroso pipeño proveniente de la zona central más una abundante porción de helado de piña.

A pesar de su simple preparación, este trago es un lindo regalo para el paladar y es perfecto como buen bajativo, esto último lo digo con mucha autoridad pues varias veces lo he disfrutado casi como un postre.

Asimismo en Horno de Barro es posible encontrar el sabroso vino navegado a $ 1.500 pesos la copa, ese que nos remonta las peñas, a la juventud, al invierno y a la vida universitaria.

En este lugar también se puede apreciar un magnífico show de música chilena durante las noches de viernes y sábado. La banda insigne es Del Recoveco, formada por seis jóvenes que rescatan melodías criollas como cuecas urbanas, tonadas y fox trot, desplegando una enorme picardía juvenil. Lo mejor, es que la presentación de estos músicos comienza temprano,entre las 21:30 y 22:00 hrs.

Por último, dejo la invitación extendida para la próxima semana, ya que el maestro Tito Fernandez amenizará con todo su talento las veladas del viernes 24 y sábado 25 de julio. -¡Imperdible!-

Publicado el 15.07.2009