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RestoNews

Análisis Gastronómico

Un Golpe de Dulzor

Excelente dato para las madres que celebran cumpleaños de pequeños. ¡Qué mejor que tener dulces deliciosos y sanos en sus fiestas!

Periodista Gastronómica

Llegué a eso del medio día, buscaba algo identitario de tranquilidad, pero al contrario una entretenida salsa devocional con Ahinsa -que por cierto significa “No Violencia”- terminó alegrando el momento, así que algo entusiasmada saludé a Nytia quien me dice que esta vez me recibirá Tulsi.

En la espera, disfruto de la música mirando la vitrina llena de dulces bañados de chocolate, hasta que una amable joven, con cuidado me trajo un plato lleno de dulces colores tierras. Primaba el chocolate, pero se vislumbraba quínoa, coco rallado y bizcocho.

Nunca había visto a Tulsi, por lo que le pregunto su procedencia, era de Valparaíso y vino a hacer algo así como un intercambio con Nytia, ya que su especialidad es la repostería. Me comentó sobre un curso que están organizando para enseñar a hacer dulces vegetarianos, definiéndolos como deliciosos y sanos.

En el plato había cuatro variedades de dulces: trufas con chispas de chocolate, barras de prestigio, alfajor de chocolate y barritas de quínoa, todas con un baño consistente de chocolate.

Lo primero que degusté fue la trufa ($200), cuando la mordí sentí chocolate con una estela de esencia que se deshacía en mi boca, muy delicado. Las chispas de chocolate que lo bañaban me hicieron recordar esos cumpleaños de antaño donde uno mismo hacía las trufas.

Luego seguí con el prestigio ($500), una barra de coco rallado ligado con leche condensada y bañado de chocolate, mucha textura y muy crocante por el chocolate, sin duda mucho más ricas que las embasadas, aunque un poquito grandes.

Las barritas de quínoa ($300) fueron mis preferidas, consistían en bolitas infladas de quínoa mezcladas con manjar y bañadas en chocolate crujiente, combinación entretenida en textura. Me agradaron más porque no son tan relajantes, perfectas para llevarlas como colación, se asemejan a las barras de cereal.

Al final probé el alfajor ($700), de gran tamaño, compuesto por una masa hecha sin huevo.  La consistencia no era muy húmeda, pero al final el bizcocho se ablandaba con el contacto del relleno hecho de manjar.

Una de las cosas que llamó mi atención fue que el baño de chocolate era casi perfecto, sin quiebres y liso. Otra cosa que destaco es el buen manejo entre las esencias y el chocolate. Se nota que el baño maría que hacen es suave y envolvente, ya que el chocolate no perdió sus características. Muy bueno, algo tradicional y perfecto para los amantes del chocolate.

Excelente dato para las madres que celebran cumpleaños de pequeños. -¡Qué mejor que tener en una fiesta algo sano para comer! – Garantizo que las manos cariñosas de gente devota hacen que todo tenga un mejor sabor.

-¡Hare Krishna! Tulsi-

Publicado el 04.06.2009