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Análisis Gastronómico

Un nuevo lugar en la ciudad

Los invito a conocer Montreal, ya que promete ser un lugar muy entretenido para compartir con amigos, donde la buena atención y la preocupación de sus dueños se vislumbran desde la entrada.

Periodista Gastronómica

Esta semana fui a conocer un restaurante recién inaugurado, Montreal. Con dos bellas barras, un exclusivo ambiente y un lounge -que lo caracterizan las finas luces laser- promete ser un lugar de alta calidad gastronómica y de entretención en nuestra ciudad.

Gonzalo Álvarez, el chef, me presentó la Tabla Montreal que está compuesta por cerdo y pollo reducido en vino blanco con palmitos, bañada en salsa al queso, acompañada con tostadas con yogurt natural y ciboulette.

La tabla es muy bonita, a pesar de parecer un tanto homogénea, donde los colores cremas la caracterizan, debo decir que en imagen el plato en sí persuade la vista, definitivamente es algo que llama la atención en su presentación.

Es una tabla suave y cremosa, donde las carnes tiernas se definen por la salsa que las impregna de queso, con un sabor neutro donde sobresalen los condimentos como el eneldo. Los palmitos le dan fuerza al paladar, la combinación es muy buena, ya que tan cremoso y con tanto queso es necesario un quiebre en el equilibrio con algo un poco más ácido.

El acompañamiento de las tostadas es muy bueno, el yogurt natural le da una acidez a la tabla completamente quebrador de esquema, lo ácido con el ciboulette generan una combinación perfecta.

Como me contó el chef, esta tabla está pensada para ser degustada con el trago Montreal que consiste en vodka, red bull y agua tónica, donde la combinación de la acidez propia de este bebestible lo hace un buen contraste para comer algo suave y cremoso.

Esta tabla es recomendable para compartir hasta tres personas, es rica y liviana, precisa para comer durante la noche.

Los invito a conocer Montreal, ya que promete ser un lugar muy entretenido para compartir con amigos, donde la buena atención y la preocupación de sus dueños se vislumbran desde la entrada. Sus veintisiete platos en carta lo convierten en un abanico abierto para la degustación de exquisiteces.

Felicitaciones a Montreal, creo que apuntan a la calidad y eso me encanta.

Publicado el 07.08.2008